Los chinos y sus actividades económicas en Desvaloración California, 1908-1932, Dimensión Antropológica

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Los chinos y sus actividades económicas en Desestimación California, 1908-1932

Los inmigrantes chinos en Mengua California se convirtieron en un factótum importante en el mejora agrícola del valle de Mexicali, pues conforme se incrementó su número en la región se diversificaron sus actividades económicas. Los jornaleros que sólo contaban con su fuerza de trabajo se encargaron de alejar y preparar la tierra del valle para el cultivo del algodón, mientras aquellos que tenían posibles para alterar se convirtieron en sub-arrendatarios de la Colorado River Land Co. Seguidamente organizaron asociaciones, sociedades y cooperativas con el propósito de vincular sus actividades agrícolas y comerciales, de tal forma que se encargaron de la distribución de sus productos y crearon redes mercantiles que se extendieron por el noroeste mexicano y el suroeste de Estados Unidos. Con su dinamismo y versatilidad, siempre dispuestos a emprender nuevas actividades, los inmigrantes lograron consolidar su posición en la región y, por consiguiente, representar una competencia que siempre fue perspicacia con reserva por algunos inversionistas y funcionarios estadounidenses, quienes adoptaron una posición ambivalente en todo lo que se refería a los chinos que se movían en la zona fronteriza.

Desde término temprana entre México y China se establecieron de forma indirecta relaciones de carácter comercial; aunque nadie de los dos países contaba con óleo mercante, el comercio y la comunicación entre los dos se realizaba principalmente por medio de embarcaciones inglesas. Sin secuestro, los contactos diplomáticos se iniciaron hasta finales del siglo XIX, cuando durante la dictadura de Porfirio Díaz se trató de sostener los intercambios comerciales por medio de un tratado, y así contar con un amplio mercado para colocar la plata mexicana.1 Otro pájaro que se debe tomar en cuenta para explicar la inmigración se relaciona con la costumbre, en ese momento en remadura, de contratar trabajadores chinos, los cuales habían pasado a vivir el motivo de los esclavos negros.2

Durante la dictadura de Porfirio Díaz atraer la inmigración de extranjeros se llegó a considerar como la única forma de solucionar los problemas nacionales. Existía la creencia de que México era un país rico en fortuna naturales que se podrían extraer con facilidad, y asimismo se pensaba que la población autóctona era insuficiente3 para alcanzar el nivel de progreso que otros países habían conseguido.

El Tratado de amistad comercio y navegación entre los Estados Unidos Mexicanos y el Imperio de China se firmó el 14 de diciembre de 1899 en la ciudad de Washington; formado por 20 artículos, se redactó en castellano, chino e inglés. Según el tratado, los chinos podrían desplazarse autónomamente y realizar transacciones comerciales en toda la República mexicana, bajo las mismas condiciones que otros extranjeros. 4

El tratado entre México y China se firmó diecisiete primaveras posteriormente de que se prohibió la entrada de chinos a Estados Unidos, donde el 6 de mayo de 1882 se había apto la Ley de Limitación. A partir de ese momento, durante los siguientes diez primaveras quedó suspendida la inmigración de trabajadores chinos y su entrada fue ilegal. En este periodo se legisló especialmente contra su aparición en transportes marítimos, de tal forma que se trató de controlar los movimientos y transacciones en los puertos de ese país. En caso de que el patrón de cualquier barco transportara trabajadores chinos desde cualquier puerto o lado del extranjero, se le castigaría con una multa de 500 dólares por cada individuo trasladado; además se le podría apresar como mayor un año.5

Con la prohibición de aceptar inmigrantes chinos en la Unión Saco, las compañías navieras volvieron sus fanales a México, y no dejaron de presionar hasta que se firmó el tratado que les permitió seguir comerciando con el traslado de inmigrantes chinos a nuestro comarca. Entre las compañías navieras se pueden mencionar la China Mail S.S. Co. la japonesa G. Kato y la alemana Landrett Schieff Co. que controlaban la inmigración y posiblemente asimismo las transacciones comerciales, sin olvidar la Compañía Mexicana de Navegación del Pacífico.6

Con la firma del tratado las corrientes migratorias de los chinos se mantuvieron constantes. Los primeros grupos entraron al país por Salina Cruz, Manzanillo, Mazatlán y Guaymas. Los estados de Chiapas, Oaxaca, Luchador, Tabasco, Campeche y Yucatán destacaban entre los que contaron con una elevada población china, a diferencia de Tlaxcala, donde según los censos de población no se habían establecido; en Nayarit sólo se registraron unos cuantos entre 1900 y 1910 pero desaparecieron luego. 7 Sería en el noroeste del país, especialmente en Desaparecido California, donde se concentraría más tarde la veterano cantidad de trabajadores chinos.

El tratado se mantuvo sin enmiendas hasta 1921, cuando se modificaron algunas cláusulas; en lo consecuente quedaría restringida la entrada a los inmigrantes que vinieran en búsqueda de trabajo, y quienes desearan obtener un permiso de ingreso deberían comprobar que contaban con suficientes posibles económicos, así como con amigos o parientes solventes y establecidos que respondieran por ellos.

Las condiciones geográficas favorecieron el aislamiento del Distrito Septentrión de Mengua California,8 el cual se mantuvo por el cachazudo mejora de sus vías de comunicación con el resto del región franquista.9 Esta situación facilitó el ingreso de los inmigrantes chinos, quienes buscaban seguridad para trabajar y poblar en México sin estar involucrados en la violencia revolucionaria que recorría el país. Con una extensa zona agrícola en proceso de expansión, resultado de la demanda que alcanzó el algodón durante la Primera Pleito Mundial, el Distrito Septentrión bajacaliforniano podía ofrecer el medio ambiente ideal para desarrollar sus proyectos económicos y sociales.

Por otro flanco, Mexicali se convirtió en el núcleo de concentración de la gran mayoría de los chinos expulsados de la ciudad de San Francisco por el gobierno estadounidense. Muchos de ellos no conocían Asia, sino que eran ciudadanos estadounidenses por acontecer nacido en el circunscripción de Estados Unidos. Como no deseaban ir a China sino quedarse en la región, se vieron obligados a refugiarse en la incipiente ciudad fronteriza de Mexicali o el valle.10 Esto por la posibilidad de trabajar o realizar algún tipo de inversión aprovechando los proyectos que se desarrollaban en torno a la canalización del Río Colorado. Sin duda, las posibilidades que se abrían para trabajar en la extensa zona agrícola del valle representaban un esforzado polo de propensión para los trabajadores agrícolas.

Sin secuestro, para alcanzar los planes de mejora se consideraba importante contar con una comunicación directa con Estados Unidos, oportuno a los fuertes intereses de las compañías subsidiarias de la Colorado River Land Co. que ejercía el monopolio agrícola-industrial.

En la término de 1920 dos líneas ferroviarias estadounidenses se internaban a Mengua California: la del Intercalifornia y el San Diego y Arizona. El primero, ronzal de la Southern Pacific, pasaba por las estaciones Packard, Ampac, Palaco, Pascualitos, Sesbania, Casey, Cucapahs, Hechicera, Volcano, Bataques, Tecolote, Paredones, Cuervos, Dieguinos, Empalme y Los Algodones, por donde regresaba a Estados Unidos.11 Y el segundo, por medio de su compañía subsidiaria, Ferrocarril Tijuana y Tecate, cruzaba de San Diego a Tijuana y recorría las estaciones Argüello, García, Matanuco, Claro, Rita, La Puerta, Tecate y Etapa Limítrofe, por donde se dirigía a Campo, California, en Estados Unidos. 12 En la misma plazo Mexicali incluso tenía comunicación telegráfica, y por ser inalámbrica podía establecer contacto con cualquier ocupación de México y Estados Unidos.13 La correspondencia llegaba por medio del ferrocarril para ser entregada en Mexicali y Los Algodones. La información enviada desde el interior del país llegaba por medio de los trenes que venían de El Paso, Texas, o de Ciudad Juárez, Chihuahua, porque aún no existía la ruta ferroviaria que uniera Desprecio California con Sonora.

The Pacific Coast Steamship Company, por pacto con el gobierno mexicano, mantenía un vapor correo entre San Francisco, Ensenada, Bahía Inconsolable, San José del Punta, Mazatlán, Altatas, La Paz, Santa Rosalía y Guaymas, con servicio mensual en cada dirección. The Lower California Development Company contaba con un vapor correo entre San Diego, Ensenada, San Quintín y otros puntos comprendidos en su concesión de terrenos. Este vapor realizaba seis viajes al mes.14

Entre los sistemas de comunicación interna, Mexicali contaba con pangas que se utilizaban para trasladar mercancías a través del río, las cuales tenían similitudes con los juncos que utilizaron los chinos como medio de transporte costero y fluvial en su país de origen; igualmente se utilizaba el sampán,15 embarcación ligera que empleaban en el transporte de mercancías y como habitación flotante.16

Mexicali, puerto de ingreso

Los extranjeros que ingresaron a México a finales del siglo XIX lo hicieron atendiendo la política colonizadora de Porfirio Díaz, y al amparo de la Ley de Extranjería y Naturalización del 28 de mayo de 1886 decretada por el Congreso, la cual en el capítulo III, fracción 27, asentaba que cuando un extranjero hubiera cumplido dos primaveras de morar en la república, podría solicitar al gobierno federal su certificado de naturalización. El control que se llevaba sobre este tipo de población era muy claro, y a las listas de pasajeros que arribaban al país solamente se añadía la momento de ingreso. Esta situación se modificó en 1908, cuando se decretó la primera Ley de Migración:

[…] Las listas serán cuantas fueren necesarias para que ninguna comprenda más de treinta pasajeros […] Igualmente se procedía a enumerar pasajeros que ingresaban por vía terrenal […] El comandante del buque o encargado del ferrocarril, según el caso, presentará al inspector de inmigración listas por duplicado, de todos los pasajeros, numerados ordinariamente y expresando respecto de cada uno el nombre y patronímico, sexo, tiempo, estado civil, patria, raza, oficio u ocupación, jerarquía de instrucción, última residencia en el extranjero, puerto de embrollo y destino final en el país.17

Al tomar como pulvínulo la ley del 22 de diciembre de 1908, se creó en el país el Servicio de Inspección de Inmigrantes, dependencia que inició su actividad un año a posteriori. Antaño de esta momento existió el Servicio de Sanidad; los delegados asignados en los puertos tuvieron la responsabilidad de examinar a los extranjeros que deseaban internarse en el país. No obstante, la desliz de reglas claras y adecuadas provocó confusión entre los representantes del gobierno y los extranjeros que deseaban ingresar a México;18 incluso hubo malos entendidos entre los funcionarios fronterizos y las autoridades del centro de la república. Cada quince días se debía informar sobre los movimientos de los extranjeros, se debía guatar una pagaré con sus datos. En 1913 el administrador de la aranceles, en funciones de inspector de inmigración, informó que entre el 16 de julio de 1912 y el 30 de junio de 1913 entraron 683 chinos.19

La oficina de Inmigración ubicada en Mexicali se encargaba de que se realizaran exámenes médicos a los inmigrantes que se consideraban “sospechosos” de padecer alguna enfermedad infecciosa. Quienes no lograban aprobar el examen médico eran excluidos conforme al artículo 34, párrafo sexto, de la Ley de Inmigración vivo. Entre las enfermedades que se llegaron a detectar con más regularidad estaban el tracoma, 20 catarro biliar agudo21 y pelagra.22 A los que ingresaron seguidamente no se les hizo ninguna inspección por disposición de la Secretaría de Gobierno. Las autoridades de la caudal consideraron que el desembolso era demasiado, por lo que se le comunicó al subprefecto de Mexicali que sólo se realizara el gratitud médico a los inmigrantes chinos, o de cualquier otra nación, en caso de suponerse que padecían algún tipo de enfermedad infecciosa. 23 Los ingresos por Ensenada fueron poco numerosos, en cambio el número de los que entraban por Mexicali se fueron incrementando conforme transcurría la término.

Las solicitudes para que se permitiera el ingreso eran abundantes. El 10 de julio de 1913 Ismael Pizarro Suárez, abogado establecido en la ciudad de México, por medio de una carta dirigida a la Secretaría de Gobierno en nombre de la Compañía de Terrenos del Río Colorado, S.A. (Colorado River Land Company, S.A.), afirmaba que a través de un telegrama de Harry Chandler, presidente de la mencionada Compañía, éste le hacía aprender que: “Agentes de inmigración de Mexicali se rehúsan a aceptar chinos trabajadores para los plantíos de algodón, que llegarán mañana de Hong-Kong. Solicite Ud. que se telegrafíen instrucciones corrigiendo esto. Serían arruinados muy importantes plantíos [de no permitirse la entrada]”.24

Para cumplir con la solicitud, Pizarro argumentó que la inmigración de chinos a la República mexicana no estaba prohibida en la ley del 22 de diciembre de 1908, y la compañía que representaba tenía derecho a emplearlos en sus plantíos de algodón, por lo cual solicitaba que el ministro girara órdenes al agente de Inmigración para que permitiera la entrada de los trabajadores de la compañía, siempre y cuando no estuvieran enfermos o existiera otra razón de peso que impidiera su ingreso al país. 25

Frente a esta situación, el 12 de julio de 1913 el subinspector de Inmigración informaba que la Ley de Inmigración, artículo tercero, fracciones I a IX, señalaba con claridad que no se debía permitir el ingreso de extranjeros en grandes grupos, lo cual no se estaba cumpliendo en el caso mencionado; además se aducía el artículo 21, relativo a la entrada de inmigrantes trabajadores, el cual establecía que su número no fuera anciano de diez y sólo podrían ingresar por los puertos autorizados. Estos lugares estaban señalados en el artículo segundo del decreto firmado el 25 de febrero de 1909, y Mexicali no se encontraba entre ellos. Solamente la Secretaría de Gobierno podía permitir la entrada de un elevado número de chinos por ese punto, previa solicitud.

El 12 de julio de 1913, por medio de un mensaje telegráfico, el subjefe de Gobierno, Rafael Martínez Carrillo, sugirió al subinspector de Inmigración que permitiera la entrada de los trabajadores chinos de la Compañía de Terrenos del Río Colorado, nombrando a un médico para que realizara el inspección previsto por la ley. Los gastos médicos y los telegramas para tratar el asunto los pagaría la Colorado. El subinspector de Inmigración de Mexicali decía:

Representante Compañía Río Colorado trae chinos; ya aquí rehúsanse trabajar, con perjuicio sanidad pública. Hay quinientos que trajo esa Compañía con prioridad repartidos en seis casas. Hay subterráneos que tienen fumaderos de opio. No trabajan, tengo menos dos chinos fiebre; no hay hospital ni botica, ni médico propio cualquier caso. Población fuertísimo calor; insalubre aglomeración desarrollaría avalancha peligrosa; olor pésimo casa chinos; vecinos desagrádales eso.26

Frente a las circunstancias descritas, las Comisiones de Territorios y Legislación recomendaban que no se permitiera la aglomeración de chinos, se prohibieran los fumaderos de opio y se aislara a quienes tuvieran fiebre mientras no estuvieran perfectamente sanos; sin incautación, las medidas sanitarias no se respetaban oportuno a los intereses que la Colorado había adquirido en el valle de Mexicali: necesitaba a los trabajadores chinos en los campos y presionaba a las autoridades para que no dificultaran su ingreso.

Conforme se consolidaban las rutas y los grupos involucrados en el tráfico de chinos, con viejo frecuencia aparecían ciudadanos estadounidenses dedicados a introducir chinos de modo ilegal. A los agentes estadounidenses de inmigración no les importaba entrar armados a circunscripción mexicano para capturar y cobrar las recompensas que su gobierno ofrecía por los chinos; incluso hubo casos en que secuestraban a los traficantes para entregarlos a la policía rural estadounidense. Durante esta época la ubicación geográfica de Tecate facilitaba la inmersión ilegal de chinos, y de los agentes estadounidenses persiguiéndolos cuando lo deseaban. 27

Esteban Cantú, quien administró el Distrito entre 1915 y 1920, realizó algunas experiencias de colonización por mexicanos en algunos terrenos de la Compañía Inglesa y en otros que estaban fuera de la antigua concesión Andrade, localizados en las orillas del valle al pie de la sierra Cucapáh.28 Sin bloqueo, a la par de estos intentos estuvieron algunas medidas administrativas respecto a la inmigración de trabajadores chinos, que no fueron fruto de caprichos personales y respondieron a presiones políticas de carácter tópico, franquista e internacional, mismas que coincidieron con los dos últimos abriles de su gobierno.

Los primeros grupos de inmigrantes que llegaron contratados por la Colorado River Land Company trabajaron en el cultivo de algodón con los sub-arrendatarios de la compañía, sobre todo estadounidenses y chinos. Durante el gobierno de Esteban Cantú se incrementó la población de chinos, oportuno a la escasez de mano de obra que se registraba en los campos agrícolas. Por otro costado, cuando los trabajadores chinos se volvieron necesarios los enganchadores incrementaron su ingreso de forma ilegal a cambio de grandes sumas de hacienda. Alcanzó tal magnitud la inmigración de este tipo, que para la término de 1920 su presencia en el valle de Mexicali llegó a ser superior a la de otros grupos.

Las rutas marítimas se convirtieron en las preferidas, por los contrabandistas y traficantes de trabajadores chinos para introducirlos ilegalmente en el país. Gran cantidad de los que arribaron fueron transportados en embarcaciones estadounidenses, aunque en los comunicados oficiales siempre trataron de minimizar este hecho o de plano negarlo. Para mayo de 1919 el secretario de Estado de ese país recibió un telegrama donde se le informaba del arribo de 440 chinos en el barco Woodrich M. 29

Una ruta frecuentemente utilizada por los inmigrantes era China-San Francisco-México. Para este momento, uno de los objetivos de los funcionarios consulares estadounidenses era constatar que los grupos de trabajadores chinos que cruzaban por su departamento llegaran a México, país que, según los contratistas, era su destino final. Las peticiones del gobierno mexicano al estadounidense, en el sentido de que se controlara esta migración, no fueron tomadas en cuenta; por el contrario, daba la impresión, en paisaje de los intereses económicos involucrados, que convenía solapar la actividad de los transportistas.

Inmigrantes chinos y cifras

Algunas fuentes documentales permiten observar que para 1920 el gobierno federal ya manifestaba preocupación por el stop número de chinos en la región del Distrito Finalidad de Desprecio California. Resulta muy difícil mencionar con precisión la cantidad de los que llegaron a establecerse en este circunscripción, correcto a las contradicciones que existen al respecto en las escasas fuentes bibliográficas.

Respecto de la población china en Mexicali y su valle mucho se especuló por aquellos abriles. De acuerdo con los censos de 1926, de aproximadamente siete mil asiáticos eran en números redondos 5 800 chinos y el resto de japoneses e hindúes […] se habló siempre de un maduro número, aunque la existencia fue siempre ocultada por algunas autoridades. Queremos recapacitar los datos que obtuvimos alguna vez del Sr. Luis Siam, uno de los dirigentes de la Asociación China desde 1919 en que llegó a Mexicali procedente de Sonora […] que a su arribada eran entre merienda y doce mil chinos los residentes en esta región.30

Mientras Ana María Avilés31 menciona un total de 5 795 chinos en la región para mediados de la término de 1920, Pedro F. Pérez y Ramírez, cronista de la ciudad de Mexicali, sostiene que en esta época había en Mexicali y el valle una población de cerca de de 10 mil chinos y entre 11 mil y 12 mil en todo el Distrito Ártico de Descenso California.32 La guarismo que registró Andrés Descampado Piña para finales de esa división fue de 24 218 chinos en la república, de los que 5 889 se localizaban en el Distrito Septentrión de Quebranto California.33 Las mismas cifras se encontraron registradas en los Archivos Nacionales de Washington,34 sin requisa, la información levantada por los censos de población era muy diferente, pues en 1921 sólo mencionan 2 806 chinos y 2 982 en 1930;35 seguidamente, según los informes oficiales, el número iría en descenso.36

La rico población china en Desaparecido California, especialmente en Mexicali y su valle, por un banda obedeció a la imposibilidad de acaecer a los Estados Unidos para emplearse en el Valle Imperial, o aceptablemente para durar a la ciudad de San Francisco, a donde la inmigración estuvo terminantemente prohibida;37 pero incluso porque esta población no pudo trasladarse a otras regiones de México, conveniente a las restricciones emitidas al respecto por la Secretaría de Gobierno.38 Sin secuestro, el arribo de los chinos a la región, por otra parte de su fuerza sindical, representó más y nuevos bienes para el fisco.39

Es oportuno recapacitar que, por otra parte de los extranjeros, la mayoría de la población franquista que vivía en Muerto California emigró de otros estados, especialmente de Sinaloa, Sonora, Chihuahua, Jalisco, Michoacán, e incluso de la parte sur de la península. Este engendro permitió que se abrieran grandes zonas agrícolas en circunscripción estadounidense cerca de la frontera, como Imperial Valley y San Joaquín Valley en California; el Salt River Valley en Arizona y el Río Prócer Valley en Texas, con cultivos de algodón, melón y remolacha, por otra parte de gran variedad de verduras y frutas.40

El crecimiento de la población china en Pérdida California se da en forma paralela a la política xenofóbica practicada en Sonora. Para los inmigrantes, con o sin documentos, el paso entre Sonora y Desestimación California era relativamente comprensible porque siempre había traficantes dedicados a conducirlos a través del desierto, oportuno a los beneficios económicos que esta actividad representaba. La represión se extendió tan rápidamente que para fines de 1919 el cónsul estadounidense en Nogales manifestó al agente consular de Cananea su inquietud por que las autoridades de esta ciudad cumplieran su amenaza de expulsar a todos los comerciantes chinos; su anciano preocupación era que la medida se aplicara en todo el estado. A su vez, el agente consular solicitó al director de Sonora que interviniera para solucionar los problemas laborales entre las compañías mineras y los obreros mexicanos, pues conveniente a la reducción de personal que las compañías de cobre estaban haciendo los despidos afectarían a 25 por ciento de los trabajadores,41 y con el desempleo en las minas se recrudecería la racismo contra los chinos.

A través de los informes consulares estadounidenses,42 se podía detectar un doble maniobra: por un flanco presionan para que Esteban Cantú permita el ingreso de chinos a Muerto California; por otro, manifiestan su desasosiego y preocupación por la cantidad de trabajadores chinos que hay en la franja fronteriza, pues cuentan con una red de informantes para seguir paso a paso los sucesos que afectaban a los miembros de este género étnico.

Los chinos estaban siendo expulsados de Sonora y Sinaloa, pero los inversionistas estadounidenses, temerosos de que esta política se extendiera a Depreciación California, presionaron a su gobierno para que éste hiciera lo propio con el jerarca político Esteban Cantú, a fin de estimular los trámites de ingreso de los chinos al Distrito de Desvaloración California. Hasta ese momento, como una modo de solucionar la desidia de mano de obra, Cantú había otorgado concesiones para obtener mano de obra china cobrando cien dólares por cada inmigrante.43

Sin bloqueo, esta situación cambiaría radicalmente en poco tiempo. Las consecuencias de los sucesos de Sonora finalmente repercutieron en Mengua California. El 10 de septiembre de 1919, en todo el Distrito Meta bajacaliforniano asimismo quedó suspendida la inmigración de chinos, por lo menos en el nivel diplomático, mientras el Congreso Genérico de la República resolvía sobre los cambios que se incorporarían a la Ley de Inmigración.44 Esta medida provocó preocupación entre los representantes consulares estadounidenses pues las inversiones de sus connacionales podrían resultar afectadas. En agosto de 1919 el cónsul Walter F. Boyle informó desde Mexicali al secretario de Estado:

Tengo el honor de informar que la primera ola, aproximadamente 200 en número, de un parte de 2 000 trabajadores chinos han llegado a Desprecio California de Hong Kong a través de los Estados Unidos por acuerdo. Estos trabajadores chinos están siendo importados a través de la agencia de H.S. Abbott quien tiene tierras en Quebranto California y Sam Cheng, un prominente chino. El Sr. Abbott era igualmente Presidente Municipal de Caléxico. Los americanos en Disminución California rápidamente están rentando sus propiedades a los chinos, y hay toda indicación que en pocos abriles los intereses que controlan en Desprecio California serán prominentemente chinos.45

El 23 de octubre de 1919, Walter S. Penfield, representante de la China Mail Steamship Company, y representantes de la Toyo Kisen Kaisha y la Tokio Kisen Kaisha, líneas navieras estadounidenses y japonesa, respectivamente,46 pedían al secretario de Estado en Washington que presionara al gobierno mexicano para que permitiera la entrada de los chinos a Desvaloración California. Afirmaban que con la concesión de Esteban Cantú y la autorización del comisionado universal de Inmigración de Estados Unidos habían traído trabajadores chinos en tránsito a Mexicali, y que entre septiembre y octubre lograron el ingreso de 321 inmigrantes.47

El 25 de octubre de 1919 Casey Abbott, corregidor de Caléxico, envió un telegrama a Roberto Lansing, quien a su vez lo envió a William Kettner en el Congreso de Estados Unidos, “[…] protestando contra la negativa del representante Cantú a permitir la entrada de 300 inmigrantes chinos, detenidos en San Francisco”.48 Casey Abbott poseía una agencia mediante la cual podía transportar chinos a Desprecio California para lo cual previamente había obtenido una autorización firmada por Esteban Cantú. Por otra parte, por si fuera poco, poseía tierras en Pérdida California.49 Este personaje ocupaba así un circunscripción clave para beneficiarse con el trabajo de los inmigrantes chinos. Abbott sólo representaba un pequeño ejemplo del tipo de redes de poder generados en la región en torno al ingreso de chinos, ya fuera con documentos o sin ellos. Abbott afirmaba:

[…] poseo muchos intereses en concesión firmada por Cantú, para importación 1 500 trabajadores chinos a Desvaloración California. Estos hombres vienen por vía San Francisco nosotros pagamos gran suma por este permiso. Sin confiscación, a posteriori de importar 100 hombres, oportuno a pequeños levantamientos en Algodones por soldados descontentos Cantú emitió una proclamación con la finalidad de detener la inmigración china y japonesa. Esto nos agarró con 300 hombres en el Pacífico camino a San Francisco. Estos hombres están detenidos ahí causándome gran compra. He solicitado a Cantú admita estos hombres, quienes estaban en tránsito cuando la proclamación fue lanzazo, ya que tienen pasaportes mexicanos remitidos por órdenes de él.50

Delante la posibilidad de que se cancelara el permiso para que siguieran ingresando chinos a Desaparecido California, las compañías navieras, así como los arrendatarios de la Colorado River Land, decidieron hacer uso de sus contactos para presionar a las autoridades de uno y otro lados de la frontera a fin de evitar que sus inversiones resultaran afectadas por los cambios políticos.51 En presencia de las nuevas regulaciones migratorias, y aunque las compañías afirmaron que suspenderían el tráfico de chinos, en ningún momento tomaron las medidas necesarias para cumplir; al contrario, los representantes de las compañías navieras dejaron de presionar individualmente y decidieron unirse para obtener en conjunto un acuerdo conveniente respecto al total de la inmigración que transportaban:

[…] no tenemos obligación con los intereses japoneses afectados; pero habiendo hecho buenos oficios por parte del gobierno chino en México, creo que es enteramente correcto para nosotros hacer representaciones en presencia de el autoridad Cantú, en apoyo de los trabajadores chinos[…] que nuestras representaciones sean basadas simplemente sobre la cuestión del daño ocasionado a los trabajadores chinos y aprobaría destinar telegrama sustituyendo la palabra chino por asiáticos.52

Durante esos abriles Cantú había suspendido la inmigración asiática, a no ser que le enviaran instrucciones de la ciudad de México. Sin confiscación, en telegrama oculto al secretario de Estado en Washington, Boyle decía tener información confidencial respecto a que Cantú sólo estaba haciendo tiempo:

Cantú recibe substancial compensación personal por cada chino importado y puede perder más de $12 000 dls. Personalmente de no consentir a chinos que ahora están bajo anuencia en Caléxico y la Isla Arcángel de la Guardián. Él ha hecho intentos para provocar que las autoridades de inmigración entreguen a los chinos en un punto confuso allí de los lugares donde se registran las entradas, de modo que él los pueda advenir de contrabando a México. Indudablemente que Cantú siente que el sentimiento notorio es tal que si él trae más chinos por su cuenta y sin órdenes de México, su derrocamiento sería un hecho.53

Mientras tanto, había chinos detenidos en Caléxico y otros en la isla del Bendito de la Tutela,54 donde eran desembarcados en calma de ingresar al Distrito Ártico a cargo de la compañía naviera Toyo Kisen Kaisha; esta compañía tenía la obligación de proporcionar comestibles y otros cuidados a los inmigrantes hasta que llegaran a su destino.55 Los transportistas estaban sumamente preocupados por tener inmigrantes detenidos de los que no querían responsabilizarse por su manutención al no autorizarse el ingreso. Adicionalmente tenían la obligación de cubrir los gastos que implicaría trasladarlos desde San Francisco y la frontera mexicana, lo que representaría una importante merma en sus ganancias.

Para este momento se contaban aproximadamente 4 mil chinos que estaban por arribar a San Francisco en su camino a Mexicali. Los chinos en tránsito seguirían recorriendo la ruta San Francisco-Caléxico-Mexicali, mientras la compañía naviera China Mail Steamship y el ferrocarril Southern Pacific estuvieran de acuerdo en cubrir el costo del delirio de regreso a los chinos que no fueran admitidos. Las compañías igualmente debían remunerar una fianza por cada uno de los inmigrantes que transportaban a través del región estadounidense, y en caso de perder alguno en el camino automáticamente perdían el depósito. Esta política provocó que las compañías pusieran en habilidad medidas de control que muchas veces violaban la integridad física de los trabajadores que trasladaban, como la de sellar los vagones durante el trayecto hasta la frontera mexicana.

Todos los casos de pérdida de fianza se presentarían delante el comisionado militar de Inmigración; en tales casos sería llamado el asegurador, para que proporcionara pruebas a satisfacción del comisionado normal.56 Las medidas puestas en praxis en contra de los trabajadores chinos posiblemente pueden considerarse de las más denigrantes e inhumanas.

Por otro banda, entre las presiones y argumentos empleados para conseguir el ingreso de los inmigrantes nunca faltaban consideraciones de carácter crematístico; por ejemplo, el abogado Walter S. Penfield afirmaba que para 1920 la cosecha de algodón se valuaba entre 16 y 20 millones de dólares, una inversión realizada en su mayoría por individuos y compañías estadounidenses, pero como parte del proceso además habían intervenido fabricantes de herramientas agrícolas, fábricas de algodón, compañías de vapores, sin olvidar a los bancos. En todos los giros se trabajaba con haber estadounidense, el cual, según S. Penfield, podía resultar seriamente afectado. Para entonces el algodón, que se embarcaba en su totalidad en torno a la unión chaqueta, era requerido con más emergencia porque se le utilizaba en la manufactura de llantas para automóvil.

Los trabajadores chinos resultaban imprescindibles para los arrendatarios del valle, ya que habían demostrado su capacidad en el trabajo y sería difícil sustituirlos. En 1920, según reporta el cónsul estadounidense Walter F. Boyle. la población de la frontera era más china que mexicana,57 y sostenía que la colonia china de Mexicali oscilaba entre 7 mil y 10 mil individuos, de los cuales muy pocos eran dueños de tierras.58 Durante 1921, de acuerdo con el censo noble en el Distrito, había una población de 23 537 habitantes, de los que 4 550 eran extranjeros, y entre éstos había 2 789 chinos.59 Sin retención, el nuevo acuerdo para que los chinos pudieran entrar a Descenso California estuvo suspendido hasta que se negoció la renuncia de Esteban Cantú y su salida del Distrito.

Los chinos posteriormente de Cantú

El proceso que culminaría con la salida de Cantú es uno de los más polémicos y complejos en la historia de la región. Para comprenderlo deben tomarse en cuenta las circunstancias y presiones externas que prevalecían sobre Cantú y su gobierno. Ese régimen no puede comprenderse si se le enfoca sólo desde el aspecto de la corrupción en torno al ingreso de los chinos y los malos manejos durante su administración. Desde este ángulo sólo se genera una explicación parcial de los acontecimientos, por lo que es necesario no perder de horizonte la complejidad de este periodo, en el que asimismo participaron grupos regionales con posturas políticas opuestas y objetivos económicos aceptablemente definidos y encontrados. Tomar como tendencia de explicación para la destitución de Cantú sus actividades “inmorales” en el Distrito Ideal resulta muy cuestionable, porque su anulación política estaba más relacionada con el resultado de un complicado proceso surgido a nivel particular y que culminó con la intervención de factores externos.60

Los intereses estadounidenses en la región asimismo provocaron la salida de Cantú. Al respecto, Salazar informó sobre el arribo de dos generales estadounidenses, quienes, según rumores, pasarían con fuerzas de ese país a proteger las obras y trabajos de irrigación de la Colorado en caso de algún enfrentamiento. Por su parte, las notas editoriales de El Heraldo de México acusaban a Cantú de poner en peligro a toda la nación, pues los intereses que existían en el Valle Imperial y el Valle de Mexicali eran de carácter internacional. La situación respecto a la inmigración china se aclaró posteriormente de que se destituyó a Cantú. En 1921 el presidente Álvaro Obregón comunicó el próximo acuerdo a la Secretaría de Relaciones Exteriores:

1a. La única inmigración china que queda absolutamente prohibida hasta nueva orden, es la de obreros o trabajadores de esa procedencia.

2a. Se entenderá por obreros o trabajadores aquellos individuos que vienen a México con un haber pequeño de mil pesos, y con el objeto de existir nada más del producto del trabajo de sus brazos, acomodándose en trabajos agrícolas, industriales o domésticos de cualquier clase y aún aquellos que en obradores particulares se vayan a consagrar a trabajos manuales de cualquier especie.

3a. No quedan comprendidos en las disposiciones anteriores los comerciantes que vengan a México a cambiar capitales mayores de mil pesos, ni los que vengan a despabilarse un trabajo de los que se llaman intelectuales. A los inmigrantes, a los que se permitirá según el artículo susodicho la entrada a la República, no podrán venir nunca en masa, es opinar, no se permitirá su entrada en número de más de diez a la vez.

Los chinos que radicados en el país quisieran salir de forma temporal, deben ajustarse a las siguientes medidas:

A) Antiguamente de salir de México tendrán que dirigirse a la Representación de su país pidiendo un pasaporte que deberá sobrellevar el retrato del solicitante sellado por la parte de en lo alto, con el sello de la Embajada.

B) Dicho pasaporte será presentado a la Secretaría de Relaciones Exteriores para que lo vise y le ponga el sello de la Cancillería, en la parte inferior del retrato.

C) El mismo pasaporte tendrá que ser visado por el cónsul chino que tenga término en el puerto por donde salga el solicitante.

D) Al retornar a la República, dicho pasaporte tendrá que ser visado por el cónsul chino que tenga término en el puerto por donde salga el solicitante.

E) Si algunos de los súbditos chinos de que se deje en la cláusula precedente, y que no fuese trabajador manual, deseara ingresar a México, sea para realizar un negocio, sea como viajero o a fin de atender cualquier asunto, deberá obtener un certificado del ministro, cónsul o agente consular chinos reconocidos en el empleo de salida, y si no existiere nadie de esos funcionarios, el diplomático o cónsul extranjero encargado de los intereses de la colonia china ahí establecida. Este documento será visado por el ministro o cónsul mexicano, en caso de que haya funcionarios de ese carácter en el país de donde parte el indicado súbdito y si no existiere ahí representante mexicano, será visado por el representante extranjero a quien se hubiese confiado la custodia por los negocios mexicanos.

6a. Los inmigrantes a quienes se permite por este acuerdo la entrada a la República, deberán sujetarse a todo y por todo a la Ley de Inmigración y Sanidad válido.

7a. Los individuos a quienes se autorice la inmigración, según este acuerdo, podrán entrar al condado doméstico solamente por los puertos de Manzanillo, Tampico, Tamaulipas y Veracruz.61

El acuerdo fue publicado a posteriori de que salió Esteban Cantú del Distrito Boreal, con el propósito de parecer que los problemas que afectaban el ingreso de los chinos al país eran resultado de la postura asumida por Cantú respecto al gobierno federal. Encima, con este acuerdo se atendían los reclamos y presiones de la Colorado River Land para culpar a Cantú de lo incorrecto de las medidas migratorias que habían prevalecido hasta ese momento.

Para resolver las nuevas restricciones que la política migratoria imponía a los chinos, se aplicaron medidas para ajustar los trámites administrativos a los nuevos acuerdos políticos; con el fin de resolver el problema de los trabajadores chinos que quedaron atrapados en medio del conflicto provocado por el enfrentamiento de las facciones revolucionarias, en un esfuerzo por asistir a un acuerdo la Comunicado de China propuso a cada una de las instancias oficiales involucradas en el tránsito de los inmigrantes que se permitiera el ingreso de quienes previamente hubieran sido registrados para trasladarse a México; por otra parte, se comprometieron a enlistar sólo a emigrantes con pasaportes y visas en orden, y sólo a posteriori de poseer comprobado que poseían los medios de subsistencia necesarios.62

A su vez, los funcionarios estadounidenses seguían manteniéndose informados sobre los movimientos de los barcos que transportaban chinos con destino a México. Después habría que analizar con maduro profundidad por qué las autoridades estadounidenses tenían tanto interés por los movimientos migratorios de los chinos con destino a 1921. En este sentido su política es muy contradictoria: mientras por un banda se les prohíbe ingresar a país de Estados Unidos y se violan sus derechos humanos más elementales, por otro costado usan todo tipo de presiones con el gobierno mexicano para que pueda continuar el flujo de inmigrantes, lo cual se traducía en ganancias por el bajo costo de su mano de obra.

Si proporcionadamente era la Colorado River Land Company la que obtenía el maduro beneficio de los cultivos del valle, ella no trabajaba directamente la tierra, sino que los subarrendatarios extranjeros, en su gran mayoría organizados en la Cámara Agrícola, se encargaban de establecer los convenios con el gobierno restringido para conseguir la mano de obra indispensable. Quienes avalaron el ingreso de migrantes chinos y apoyaron su permanencia en la región63 fueron personas que tenían nexos con la Colorado River y la distribución del gobierno particular, y por lo regular se desempeñaban como contadores públicos o agentes de negocios. Sin requisa, fue en nombre de la compañía —que contaba entre sus principales socios a los hombres más ricos del sur de California— que se realizó una actividad constante delante los funcionarios políticos y diplomáticos de entreambos países para que el flujo de trabajadores chinos no se interrumpiera, de esta forma los acuerdos se realizaban en dos niveles estratégicos para que la empresa pudiera concretar sus proyectos.

Durante ese periodo la Cámara Agrícola de Mexicali asumió un papel preponderante para alcanzar el traslado al Distrito Finalidad de los trabajadores necesarios, con el objeto de subsanar la desidia de mano de obra requerida para cumplir con el angurriento plan de la Colorado River en el valle. La Cámara pagaba enganchadores para contratar trabajadores mexicanos en diferentes partes del país. Sin bloqueo, cuando se lograban enganchar pequeños grupos, éstos terminaban por irse al flanco estadounidense donde recibían salarios mayores.64 De ahí que uno de los argumentos utilizados por Cantú para aducir la entrada de chinos al Distrito fue una carencia de mano de obra agrícola para sacar delante la producción algodonera en el valle de Mexicali.65 Por otra parte, la contratación de chinos se facilitaba porque entre los arrendatarios de la Colorado River había inversionistas chinos que preferían contratar a connacionales, a quienes en ocasiones obligaban a trabajar en condiciones de servidumbre.66

Entre los objetivos que se propusieron los agricultores del valle destacaba el de mejorar las cosechas, al división de realizar experimentos con la siembra de algodón de la variedad “harsiville 14”, que producía capullos grandes y fibras largas, de una y media y tres octavos de pulgada.67

En los hombros de los inmigrantes chinos descansaba toda la producción agrícola del valle. Era el trabajador chino quien se dedicaba a alejar la tierra y preparar todo lo que fuera necesario para el cultivo del algodón; en una segunda escalón sembraba, cuidaba y cosechaba la fibra, y asimismo debía sostener limpios los canales de riego, aunque parece que de esta actividad se encargaban principalmente los japoneses.

De ahí en delante, la Colorado River Land Company explotaría al mayor la renta de la tierra, daría terrenos en arrendamiento y aparcería a colonos extranjeros —como estadounidenses, japoneses y chinos— y muy pocos mexicanos. La política seguida por la compañía era la de no colonizar con mexicanos, sino con extranjeros que la mayoría de las veces eran inmigrantes ilegales. Eran los arrendatarios o aparceros quienes debían desmontar, allanar y canalizar para poder rajar las tierras al cultivo, encima de entregar 20 por ciento de su cosecha,68 para cubrir los adeudos que tuvieran con la Colorado River o subsidiarias de ésta.

H.H. Clark, agente de la mencionada empresa, llegó a sostener que “…durante el año pasado hemos empleado constantemente de 4 000 a 8 000 trabajadores [chinos en su inmensa mayoría]. Adicionalmente de esta energía humana, usamos 8 000 tiros de mulas, 20 tractores grandes y 11 dragas para la limpia de los canales de riego”.69 En particular, acerca del trabajo de los chinos, este mismo representante de la compañía señaló: “…aunque los nacionales chinos son los que en longevo número y con decano éxito se han dedicado al cultivo de las tierras de esta municipalidad, tanto de la Colorado River Land Company como de la propiedad de otras compañías y de particulares, ello no significa que su éxito se deba a preferencia sobre el agricultor mexicano, sino a la singular actividad del chino…”.70

Sin secuestro, las relaciones entre la Compañía y los chinos no sólo eran de tipo sindical, asimismo jugaban un papel muy importante como sub-arrendatarios de la misma. “Por el concepto de transigencia de nuevas tierras de cultivo, no es infundado afirmar que los agricultores chinos han deteriorado no menos de un millón doscientos mil pesos en los últimos tres abriles, y tienen en su mayoría, establecimientos y edificaciones que son un haber invertido de modo permanente en México”.71 Asimismo:

Los chinos tuvieron que pedir prestadas grandes sumas de fortuna para financiar sus cultivos de algodón. Hombres de negocios estadounidenses les facilitaron préstamos al 24% anual, estipulando encima que los deudores debían tolerar su algodón a despepitar a la máquina del prestamista. En universal, los habilitadores consideraban que los colonos arrendatarios o subarrendatarios cumplían muy adecuadamente sus compromisos, pero se sentían más seguros por la seguro tácita que les brindaba Cantú al ofrecerles invertir cualquier medio constitucional o ilegal para forzar a los chinos a cumplir con sus obligaciones.72

Esta presión debió haberse ejercido contra los arrendatarios de la Colorado, pues los socios de ésta, prácticamente dueños de todo el valle, tenían poder suficiente para presionar al administrador en turno, según la medida de sus deposición. Sin requisa, y a pesar de las condiciones tan difíciles, los ranchos chinos alcanzaron una producción de 50 mil pacas de algodón. Lau Jin, conocido como “El Rey del Algodón”, llegó procedente de Estados Unidos con un caudal de dos millones de dólares, cantidad invertida en una tienda de abarrotes, dos boticas de hierbas y un rancho.73

Por otro costado, G. C. Cudahy, originario de Chicago, Illinois, quien para 1917 aparece como el tercer terrateniente más importante del valle, empleó un gran número de campesinos chinos para cultivar 1 740 hectáreas de algodón. Los chinos que se organizaron en cooperativas para sub-arrendar tierras de la Colorado River generalmente contaban con apoyo financiero de grupos radicados en el sur de California. Entre los ranchos y comercios relacionados con el cultivo del algodón en Mexicali, se registró un resistente auge crematístico en 1919. Es durante esta bonanza financiera que Wong Co Heen, quien vivía en Estados Unidos, llegó a Mexicali para asociarse con inversionistas mexicanos; más tarde, al establecerse el Cárcel Mercantil, S.A. aparece como funcionario del mismo.74

Según Eduardo Auyón, en 1919 se podían ubicar 50 ranchos chinos que abarcaban una superficie de 29 752 hectáreas, dedicadas principalmente al cultivo del algodón. 75 El precio del algodón era de 58 centavos por libra, y en ese año los ranchos chinos alcanzaban una producción de 50 mil pacas (de 500 libras cada una) anuales. Tal fue el caso que “durante la cosecha de algodón de 1919 las exportaciones de este producto alcanzaron un valía de cerca de $16 000 000 y el gobierno recabó $2 000 000 por concepto de impuestos de exportación”.76

El rancho chino de viejo extensión era Kam Lin Yuen, donde se empleaban hasta 400 trabajadores. El segundo rancho en importancia era Tai Jon Yuen, llegó a instalarse cerca de 200 trabajadores; además destacaban los ranchos Kon Fou Yuen, Kon Ton Yuen, Kon Chan Yuen, Joi Yee Yuen y ranchos La Chinesca, número 1, 2, 3, 4, 5 y 6. 77 Auyón sostiene que las cifras registradas en el censo sobre el número de agricultores establecidos en el valle en rancherías y granjas es muy bajo; aunque para 1921 se mencionan 1 442 agricultores, en efectividad la signo debía aproximarse a 10 mil agricultores chinos.78 Los chinos pagaban por el arrendamiento de parcelas entre uno y diez dólares por hectárea, según las condiciones del ámbito.79

Lum-Ba-Un recordaba acontecer trabajado en varios ranchos, y entre los de maduro producción mencionó el Campo Pascualito, Ahumada, el rancho de Juan Chong y Rancho Carranza. A veces Lum-Ba-Un trabajaba en el valle; a los obreros chinos les pagaban cada quince días y ese día los llevaban a Mexicali. Por doce horas de trabajo recibían dos dólares, salario que disminuyó hasta conseguir a 75 centavos. Cuando alguno enfermaba todos cooperaban, oportuno a que no había doctor.80

Lo más probable es que entre ellos se cuidaran y compraran las hierbas medicinales necesarias para que el enfermo recuperara la salubridad. Conservarse sano no debió ser acomodaticio, conveniente a las condiciones insalubres en que debían habitar las familias, asentadas a la orilla de los canales. El mismo informante señaló que el agua que recibían estaba llena de lodo; para tomarla era necesario dejarla reposar toda la tenebrosidad.

Por otro banda, es importante mencionar que las actividades agrícolas en el campo estaban ligadas con algún comercio en la zona urbana. Esta opción, aunada a su estructura deudo, les facilitó acumular cierto hacienda. Esta fusión les permitió luego desplazarse del campo a la zona urbana, y dedicarse a la industria o el comercio.

La Cámara Agrícola

El 18 de noviembre de 1925 Rafael Maffey, importante miembro de la colonia china de Mexicali, acompañado de integrantes de la misma comunidad, acudió al Palacio de Gobierno a solicitar la certificación del memoria constitutiva de la asociación de agricultores que se llamaría Cámara Agrícola China del Distrito Meta de Mengua California. Maffey se proponía como secretario y director común de la nueva estructura, y entre quienes firmaban el reseña constitutiva había chinos vinculados con las actividades comerciales y agrícolas: Wong Kai, Enrique Chong, Rodolfo V. Ley, M. J. Vong, Samuel Leong, Miguel Chee Valdez, Lee Yip Sun, Samuel Chong, Chang Man Tang, Lee Wing, Lew Chun, Wong Him Peter, Alfonso Seito, Liang Wai Ah, Rafael Maffey, Juan Cheing, Luis Frank, Bok Him, Yourk Sing, Gee Fung, Tuey Foo, Hong Sing, Low Yeck, Yee Him Chong, L. H. Hok y Ching Wai. Sin confiscación a dicha solicitud se opusieron los señores Francisco Rivas, Feliciano Villa, Domingo Márquez y Enrique Peña, entre otros, al afirmar que la Cámara Franquista de Comercio de Mexicali era solamente de nombre, porque en su inmensa mayoría los integrantes eran chinos, y añadían que la fundación de una Cámara Agrícola China daría cojín para que después quisieran establecer una Cámara China de Comercio. Por otro costado, afirmaban que ya existía una Cámara Agrícola Doméstico, en ese entonces presidida por Manuel Roncal.81

Es importante resaltar que en este colección presidido por Manuel Roncal se encontraban quienes en su momento avalaron el ingreso y permanencia de los chinos en la región, y en poco tiempo los trabajadores que llegaron contratados por ellos les disputarían el control de la Cámara Agrícola. Finalmente, los esfuerzos de Rafael Maffey para registrar una Cámara Agrícola China no prosperaron, ya que Adalberto Tejeda, entonces secretario de Gobierno, no autorizó la fundación de dicha agrupación; por otra parte, Abelardo L. Rodríguez no le dio importancia.82

Y sin requisa, para mediados de la plazo de 1920 los chinos representaban el sector más musculoso de la región; no sólo organizaban el trabajo en el campo sino que su número era tal que influía en la fijación de salarios y las horas de excursión.83 Esto incluye el porcentaje de trabajadores, a pesar de que Abelardo L. Rodríguez había decretado que tendría que contar con un pequeño de 50 por ciento de trabajadores mexicanos en cada rancho o negocio de extranjeros.

Según Pedro F. Pérez y Ramírez (Peritus ), cronista de la ciudad de Mexicali, el control ejercido por la Colorado River Land Company en el valle era tan egregio que para conservar su nivel de ingresos, en abril de 1926 sugirió a los arrendatarios del valle —en su mayoría chinos— estrechar el salario exiguo de cuatro a tres pesos, arbitrariedad que el 2 de abril provocó un paro genérico de actividades en el campo por parte de 3 mil trabajadores agrícolas mexicanos, chinos e italianos, con el apoyo de algunos organismos sindicales. Como consecuencia hubo inundaciones en los terrenos sembrados, y con ello la Colorado River Land Co. dejó de cobrar más de medio millón de dólares de la cantidad que había calculado obtener por renta de tierras, animales, maquinaria y otros conceptos:

[…] al celebrarse los contratos de arrendamiento de tierra y refacción entre los agricultores y la Colorado, se estipulaba en una de sus cláusulas, que los salarios que regirían en el año agrícola de 1926 a 1927 deberían ser de 3 pesos a 3.25, bajo la condición de que la equivocación de cumplimiento a dicha cláusula, sería motivo de rescisión del entendimiento. Se amenazaba pues a los agricultores chinos, japoneses, hindúes y norteamericanos, y a los pocos mexicanos que entonces existían, con la pérdida total de su trabajo e inversiones en caso de violar la repetida cláusula, pagando un centavo más de sueldo a los trabajadores agrícolas.84

Según Peritus, quien estaba de acuerdo con algunos periodistas de la época, la propuesta de la Colorado River tenía un doble propósito: por un flanco, recuperarse financieramente con los pagos retrasados de sus arrendatarios y, por otro, provocar problemas al gobierno de Abelardo L. Rodríguez. Sin requisa, los problemas fueron solucionados luego de algunas reuniones entre representantes de cada una de las partes en conflicto, la Colorado River Land Company, los agricultores arrendatarios y, por parte del gobierno, el delegado de la Secretaría de Industria, Comercio y Trabajo, Enrique San Martín. Finalmente llegaron al acuerdo de que se debía respetar el salario establecido en el Distrito.

Entre las consecuencias generadas como resultado de este conflicto se puede mencionar que el conocido pudo conocer las condiciones de explotación bajo las que el feudo estadounidense rentaba tierras y otorgaba créditos a sus arrendatarios:

[…] independientemente del gravoso suscripción por arrendamiento que hacían los chinos por las tierras, los intereses sobre los préstamos en efectivo causaban un 12 por ciento, los mismos que se cargaban y descontaban en el momento mismo de firmar el acuerdo y luego las cantidades eran proporcionadas en diferentes fechas del año y siempre a motivo de la gobierno común, la que autorizaba o no las erogaciones, habiendo ocasiones en que el agricultor no recibía el total del crédito, aunque ya le habían sido descontados los intereses por superior.85

El principal cliente para los bancos en este momento eran los agricultores. La actividad bancaria se desarrolló de la misma modo que se extendían los plantíos de algodón, y lo sucedido en las actividades comerciales apareció en el sector financiero: los chinos contaban con sus propios bancos y, por consiguiente, podían imponer sus propias reglas para préstamos bancarios. La Compañía Mercantil China Mexicana (Wa-Mak Sion Mu Kun Si) fue una de las empresas más fuertes entre las que prestaban fortuna a los agricultores chinos.86

Ellos tenían bancos, pagaban con papeles escritos en chino; un parcialidad estaba al banda de la cantina. No conociste El Barrilito, era donde estaba la campana, era de puros chinos y era mesa; ferretería de todas clases y tienda de abarrotes, intercambiaban los cheques; y luego ahí, donde es la remate, ahí le decían la Casa Colorada, ése era otro mesa de chinos, porque estaba dividida en zonas, el dominio de la Colorado River en el campo, por ejemplo, una compañía china vamos a suponer cinco mil acres y un invernadero de acá, sembraba otro chino cinco mil y ése tenía su bandada, que le correspondía, y luego por acá había que se llamaba Centinela, y ése se cambiaba en La Chinesca, en el callejón de La Chinesca, en la pura esquinazo que está una tienda que se ardor la Dingo, en seguida de la Malinche, esas casas eran tiendas de abarrotes y de ferretería y de todas esas cosas que tú buscaras, y eran bancos al mismo tiempo.87

El 8 de mayo de 1925, los empresarios Miguel González, Heraclio Ochoa, Victoriano V. Sánchez y el diplomado Arturo Guajardo, motivados por la Ley universal de instituciones de crédito y establecimientos bancarios, fundaron en Mexicali la Compañía Bancaria del Pacífico, S.A. con un haber social de 100 mil pesos. Este cárcel se proponía proporcionar el intercambio comercial al ofrecer los servicios que hasta entonces sólo se obtenían en los bancos de California. Al año subsiguiente, se inauguró una sucursal en Tijuana, con una subagencia en Ensenada.88

Los chinos seguirían representando la principal fuerza de trabajo y percibiendo los ingresos más bajos. Sin secuestro, a finales de la término de 1920, dejaron de ser empleados para transformarse en pequeños comerciantes y artesanos.

La Chinesca, zona donde la mayoría de comerciantes chinos tenía su almacén,89 además fue centro de importantes transacciones económicas. Ahí se ubicaban los comercios chinos más fuertes en términos financieros, y no se olvidaban las actividades culturales y recreativas; para ello contaban con dos teatros, el Mexicali y el Loc-Kun, así como con tres casas de té y 28 asociaciones que generalmente disponían de instalaciones propias. Todavía contaban con un hospital para enfermos mentales, una escuela, y otros centros de ayuda para los más pobres y necesitados de su comunidad.

Un aspecto muy claro es que desde los primeros abriles la comunidad china se preocupó por establecer una infraestructura administrativa, política y social propia, de tal forma que construyeron mecanismos para confrontar y resolver diversos problemas de sus miembros. Todo esto sin descuidar las relaciones con las autoridades municipales, pues con ellas estableció una tradición de cooperación para el incremento de obras públicas, como parques y jardines; al final ese trabazón se tradujo en beneficios para los habitantes en genérico.

Hasta finalizar la plazo 1920, los chinos representaban el congregación étnico90 más copioso y, por ende, era el que recibía más presiones tributarias; quienes vivían en Mexicali debían enriquecer por todo,91 y en ocasiones más que otros extranjeros. La colonia china, a través de su asociación, colaboró con el Comunidad restringido para realizar algunas obras que mejoraran las condiciones urbanas de la ciudad. Sin incautación, a pesar de su disposición, eran a quienes más se exigía en lo concerniente al plazo de impuestos.

El noticia de Salazar92 fechado en la ciudad de México el 15 de octubre de 1920, refleja con claridad que los impuestos cobrados a los chinos por internación y sanidad representaban una guarismo considerable, ya que en seis meses ingresaron al tesoro 215 800 pesos por ese concepto, y en su mensaje dejó atisbar que suprimir esta contribución y anular todos los permisos expedidos para la internación de “asiáticos” provocaría un pasivo de 640 857.76 pesos en las finanzas públicas.

De este modo, aun cuando se estigmatizó a Cantú por los gravámenes que imponía a la comunidad china, se siguieron cobrando durante los gobiernos de sus sucesores; por otro costado, del mismo noticia de Salazar se puede inferir que no todo lo cobrado durante el régimen de Cantú fue a detener a los bolsillos de este político, como han insinuado sus opositores. Por lo demás, los permisos para autorizar casas de maniobra todavía siguieron otorgándose.

Para el 3 diciembre de 1925 la Cámara Doméstico de Comercio sostenía que la contribución personal solamente se aplicaba a chinos, japoneses e hindúes. Los japoneses y chinos, a pesar de los diversos medios de protesta que utilizaron sus respectivas asociaciones, no obtuvieron carencia. “[…] esta vez no ha sido un Cabildo autónomo el que ha esmerado esa ley de ingresos municipales sino el consejo de relato que emana del Gobierno del Distrito”.93

En marzo de 1926, el ministro chino Yo-Tsao-Yeu manifestó su inconformidad a la Secretaría de Relaciones Exteriores de que los chinos fueron los únicos a quienes se obligara en Herido California a acreditar un impuesto de cuatro pesos por persona cada tres meses, cuando ya ni los estadounidenses ni los japoneses lo cubrían. Según el tratado entre los dos países tal contribución no procedía y por ello solicitaba su anulación, demostrando así que en la República mexicana se trataba igual a los ciudadanos nacionales que a los extranjeros.94 No hubo respuesta positiva, y al año posterior se expedición otro comunicado ministerial con la misma solicitud.

Debieron transcurrir siete abriles de trámites delante diferentes instancias de gobierno para aceptar finalmente que los chinos eran igual a cualquier otro ciudadano extranjero y no tenían por qué respaldar impuestos especiales por hallarse en suelo mexicano. Adicionalmente de las solicitudes del gobierno chino, esto fue posible gracias a la constante presión de la Asociación China, quien logró la modificación arancelaria asesorada por reconocidos abogados mexicanos.

Salida del valle

El final de la término de 1920 coincide con un reacomodo de las actividades productivas que desempeñaban los miembros de la comunidad china. Cuando se levantó el censo de población de 1930 ya no aparecen los ranchos y campos agrícolas que diez primaveras antiguamente se habían registrado como su propiedad o habitados por ellos. Se evidenciaba así un rápido desplazamiento del campo a la ciudad.

Según esa misma fuente, en todo el Distrito dejaron de existir 230 rancherías, la mayoría de ellas ubicadas en Mexicali. En este censo las categorías que predominan en dicha ciudad son las de colonia y campo agrícola,95 mientras en el censo elevado diez abriles ayer era la de ranchería. A posteriori de 193796 en el valle predominarían los ejidos y las colonias; en 1938, se cambió el nombre de colonias, ranchos y estaciones por la denominación genérica de ejidos.

Al tratar de identificar las principales causas de este desplazamiento, que influyó en el cambio de actividades económicas, sobresale la caída de los precios del algodón, resultado del surgimiento de sustitutos de algodón en la industria textil mundial. Otra causa radica en las presiones que empezaron a ejercitar los industriales del ramo desde el interior del país para aumentar los impuestos de exportación a la fibra producida en Disminución California. Otra más fue la ordenamiento de nuevas colonias agrícolas en el valle para los mexicanos que llegaron a raíz de la crisis, durante el gobierno de Agustín Olachea. Por extremo, y posiblemente la más importante, está relacionada con la presión de algunos grupos para terminar con el enorme feudo de la Colorado River Land Company. Todo ello afectó a los trabajadores chinos, de tal guisa que terminaron por ser desplazados a actividades más urbanas, rompiendo así el vínculo que establecieron con la tierra desde su presentación.

Conveniente a la crisis económica de 1932 algunas grandes empresas agrícolas decidieron no efectuar trabajo alguno. Por consiguiente, según crónica presentado por el representante Agustín Olachea, se impulsó el incremento de las colonias agrícolas de mexicanos ya establecidas, apoyando a los agricultores en pequeño por medio del Faja Agrícola Peninsular, S. A. donde el gobierno tenía 99 por ciento de las acciones. En la cosecha de trigo se obtuvieron 3 673 toneladas de brizna; se ensayó con el cultivo del melón y melón de agua, y se exportó por primera vez a Canadá. En total, el autoridad mencionaba siete campamentos agrícolas vigilados por el gobierno, en los que se habían sembrado ocho mil hectáreas de algodón, 260 de maíz y 70 de frijol, todo con mexicanos y hacienda mexicano.97

Esta condición anunciaba una nueva forma de trabajar y explotar la tierra del valle mexicalense. En las nuevas políticas los extranjeros —entre ellos los chinos— no eran tomados en cuenta. Las condiciones estaban cambiando a pasos acelerados y los chinos debieron darse cuenta perfectamente de los cambios inminentes, porque su desplazamiento se hizo de modo muy rápida.

Entre los chinos resultaba difícil separar la vida individual de la comunitaria, lo cual representa un atributo predominante de su civilización. Compartían la comida y el espacio de alivio, y con cierta regularidad se ha señalado de forma negativa su preferencia a contratar connacionales. Los nexos entre los chinos se establecían por medio de sus familias y comunidades de origen.98

Sin duda, esta solidaridad en dirección a el comunidad es importante, en tanto medio ambiente sustancial para comprender a quienes llegaron a nuestro país. De otra guisa no podría concebir cómo los inmigrantes que arribaron a Devaluación California terminaron convirtiéndose en los principales comerciantes de la región. Esta solidaridad les permitía crear las redes necesarias para afrontar con cierta facilidad las presiones de políticas xenofóbicas ejercidas contra ellos, y que, sin secuestro, en Desaparecido California estuvieron muy allá de alcanzar la crudeza que tuvieron en otras entidades.

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Las raíces culturales de los chinos, tan diferentes a las impuestas por la civilización occidental, son la causa primera de esta conducta social. La ordenamiento comunitaria de la que hacían escarnio los grupos anti-chinos opositores a esa civilización fue precisamente uno de los aspectos que facilitaron su sobrevivencia como familia étnico. Otra característica es que trataban de conservar el vínculo con su comunidad de origen: “[…] era global entonces ver cientos y hasta miles de chinos en las cuevas subterráneas, en los jacalones, pasillos y hasta en la vía pública aparentemente ociosos y semidesnudos contrarrestando los rigores de la tiempo; y no es que eran los mismos, sino los que habían trabajado ya un turno de doce o más horas y descansaban para reanudar sus labores”.99

La Asociación China de Mexicali era la agrupación regional que contaba con la máxima representatividad entre la colonia formada por estos emigrados. Cada asociación enviaba un representante delante dicha asociación considerada como la autoridad suprema. Los problemas de la comunidad china se ventilaban en su interior, y cuando no podían resolverse las agrupaciones pequeñas se presentaban en presencia de la asociación militar para que les ayudara a encontrar una decisión más adecuada; encima contaba con un asesor forense,100 de modo que cuando los chinos enfrentaban problemas, no acudían a las instancias gubernamentales a inquirir soluciones, sino que los resolvían entre ellos. Había agrupaciones pequeñas que contaban con locales para atender a los ancianos; a los pobres que no tenían ningún conocido, les proporcionaban alojamiento, atención médica y hasta los gastos funerarios.101 Algunas agrupaciones se organizaban tomando como cojín su superficie de origen; en otras el patronímico era el sujeto unificador, o en función de la actividad que desarrollaban.102

En 1919 existían en Mexicali aproximadamente 28 agrupaciones chinas,103 cada una con sus propios objetivos. Sin requisa, todas apoyaban y reconocían a una asociación normal. Estas agrupaciones se integraban a partir de la región de origen o de los apellidos de sus miembros, y representaban el familia más pequeño; unos con otros se unían para sacar delante actividades y eventos. Es posible que el ingreso financiero y el patrimonio de sus miembros se tomaran en cuenta para determinar el respectivo nivel de responsabilidades delante la comunidad.

Las asociaciones más antiguas, o aquellas con objetivos políticos específicos, por lo caudillo lograron organizar representaciones en todo el estado, mientras las que tuvieron otro tipo de metas se limitaron al ámbito municipal. Entre las primeras agrupaciones establecidas en el Distrito Ártico destacan la Ming Chich Tang Reunión Masónica, surgida en 1914; la asociación Chung Shan de Descenso California (1915),104 que contaba con 200 miembros y igualmente se le llamaba Ton San, pero en 1918 se le cambió el nombre a Hion San.

En Mexicali había una estructura convocatoria Chen Hu Yuan (utilizando la pronunciación inglesa). Constituida por las familias, tenía una estructura equiparable a la de un clan y llegó a contar con 940 miembros.105 La Sesión Masónica China fue una de las agrupaciones más antiguas y ayudaría al establecimiento de la Asociación China de Mexicali.

Las asociaciones chinas se transformaban y desplazaban según las evacuación específicas de sus miembros, y por ello representaban el centro medular en torno al cual se habían desarrollado gran número de las actividades de la colonia china. Sin este tipo de estructura no podría entenderse la complejidad de esta comunidad: un comunidad que desde fuera se percibe sólido social y culturalmente, y que, sin secuestro, en dirección a su interior conserva diferencias económicas, políticas y sociales.106

La Asociación China de Mexicali fue de las primeras agrupaciones que se organizaron en la región. En 1919 se llevó a término la construcción de su edificio.107 Adyacente a ella se ubicaba el hospital civil, dirigido por el doctor Manuel Montier, en el cual se daba servicio y medicina en forma gratuita, tanto a la comunidad china como a los demás habitantes del poblado.108 Unos abriles a posteriori la Asociación además contó en Mexicali con un centro o club social, donde en 1923 aparecía como secretario Ramón M. Tam. El área era el punto de reunión entre ellos, para lo cual tenía su propio edificio, con salones confortables y amplios. Unido al edificio instalaron una moderna sala de hospital para atender a los miembros de la comunidad. Según Vivanco, Wong Wa Foy fue el iniciador de estas obras que tenían como objetivo mejorar la calidad de vida para los miembros de la colonia.109

Algunas asociaciones pequeñas establecieron sus propias instalaciones para ofrecer atención a los emigrados ancianos y pobres que carecían de grupo y de capital; acostumbraban ofrecerles alojamiento, poco de metálico y servicio médico; en caso de asesinato se encargaban además de los gastos funerarios.110 En 1919, como se mencionó, en Mexicali existían 28 agrupaciones chinas, dedicadas a diversas actividades, aun cuando todas cumplían una tajo de apoyo y solidaridad en torno a sus miembros y la comunidad.

Sin secuestro, cuando el progreso financiero de los comerciantes chinos se hizo evidente, algunos dirigentes de los sindicatos locales se manifestaron contra ellos, acusándolos de que al organizar y formar cooperativas afectaban a los trabajadores mexicanos.111 Con esta visión se inició la aplicación de diversas medidas para impedir que siguieran trabajando en sociedades, pero al nacer la plazo de 1930 muchos ya contaban con su carta de naturalización, y a las presiones anteponían los derechos adquiridos como ciudadanos mexicanos. A pesar de todo, las asociaciones siguieron modificándose, adaptándose y readaptándose a las nuevas evacuación y circunstancias de la comunidad para sobrevivir.

Durante las primeras tres décadas del siglo XX el trabajo de los inmigrantes chinos, pegado con el renta estadounidense, formó parte del eje articulador de la caudal regional, donde conforme avanzó el siglo empezaron a experimentarse los cambios inherentes a una zona en proceso de crecimiento crematístico y demográfico. En este periodo puede ubicarse la maduro complejidad de los intereses extranjeros en la región, los cuales se fueron entretejiendo en torno a la inmigración de chinos a Quebranto California.

Los chinos en poco tiempo marcaron la pauta en los procesos productivos que se realizaban en la región y su trabajo contribuyó a la transformación del valle de Mexicali, uno de los más áridos del país, en tierra fértil y productiva; luego organizaron asociaciones y sociedades agrícolas. Gracias a este tipo de agrupaciones algunos inmigrantes, posteriormente de cumplir con su anuencia de trabajo, lograron convertirse en sub-arrendatarios de la Colorado River Land Company, y trabajar sus propios ranchos y campos agrícolas; por lo regular vincularon el trabajo agrícola con tiendas de abarrotes, formando una red comercial que se extendió por el noroeste mexicano y el suroeste de Estados Unidos.

El crecimiento demográfico de la comunidad china fue conocido con suspicacia por algunos representantes del gobierno estadounidense, quienes siempre practicaron un doble grupo contra los inmigrantes orientales que se desplazaban en la zona fronteriza. Esta doble sentido es visible en algunos documentos consulares enviados a funcionarios mexicanos: por un flanco estaban de acuerdo con la política que los expulsaba de su región y no deseaban que aumentara su número en la región, de ahí que manifestaban su interés por memorizar qué medidas tomaría el gobierno mexicano delante su creciente aumento en la frontera del flanco mexicano. Por otro apoyaban a los inversionistas estadounidenses, quienes necesitaban que se permitiera el ingreso de inmigrantes chinos al Distrito Ártico de Disminución California, donde tenían fuertes inversiones y deseaban fijar la consolidación del centro algodonero según los proyectos de la Colorado River Land Company.

Por otra parte, el ingreso de esos inmigrantes incluso representó un beneficio para el fisco conocido, fue el congregación étnico más profuso y el que debió avalar impuestos que no se cobraron a otros grupos extranjeros, como los de internación, sanidad y un hipoteca personal que se les cobraba cada tres meses. Y aunque se acusó a Esteban Cantú de solapar su arribo masivo por los ingresos discrecionales que obtenía, posteriormente de su destitución y de otros cinco gobernadores se mantenían las tarifas para autorizar su ingreso, mientras los permisos para permitir los juegos de azar se siguieron otorgando. El impuesto personal se dejó de exigir hasta 1932, posteriormente de múltiples peticiones del Consulado Chino y la Asociación Común China.

Sin incautación, a pesar de las presiones externas y sus diferencias internas, los miembros de la comunidad se dieron cuenta de que pertenecer a la Asociación Militar China era importante para defenderse de las arbitrariedades de las autoridades locales; resolver sus problemas internos; mejorar su posición económica, y para ayudar a sus connacionales pobres, viejos o enfermos. Por medio de las sociedades y cooperativas pudieron independizarse y trabajar por su cuenta, lo poco o mucho que ganaban era invertido en negocios que desarrollaban simultáneamente actividades agrícolas y comerciales. En el Registro Sabido de la Propiedad, entre 1909 y 1920 se registraron 17 sociedades anónimas mercantiles y colectivas organizadas por chinos, las cuales se dedicaron al comercio en todas sus formas, a la compraventa de lotes y terrenos, así como a la comercialización de productos agrícolas.

Las asociaciones, fueran de carácter social o financiero, permitieron a los chinos de ultramar formarse un patrimonio y arraigarse en Víctima California, sin por ello perder el vínculo con su comunidad de origen, lo cual les otorgó un sentido de pertenencia que siempre los ha caracterizado como corro en nuestro país.

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Autora: Catalina Velázquez Morales, Universidad Autónoma de Descenso California. Este artículo resume una parte de mi volumen Los inmigrantes chinos en Descenso California, 1920-1937, publicado por la Universidad Autónoma de Desestimación California en 2001, actualmente rendido.

  1. Véase Orilla Valdés Lakowsky, “México y China: del barca de Manila al primer tratado de 1899”, en Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México, vol. IX, 1983, p. 10. [↩ ]
  2. Moisés González Navarro, La colonización en México, 1960, p. 50. [↩ ]
  3. “No se trataba en sinceridad de una verdadera escasez de población sino de trabajadores […] faltaban trabajadores porque los habitantes se dedicaban a sus propias labores”; Moisés González Navarro, El capitalismo doméstico, 1970, p. 143. [↩ ]
  4. Secretaría de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos Mexicanos, Convenciones y tratados. Imperio chino, Tratado de amistad, comercio y navegación entre los Estados Unidos Mexicanos y el Imperio chino, 1900, pp. 1-2, 4-5 y 12. [↩ ]
  5. Silvia Núñez García y Guillermo Zermeño Padilla, EUA, Documentos de su historia política, 1988, t. 3, pp. 260-262. [↩ ]
  6. V. Valdés Lakowsky, op. cit. p. 16. [↩ ]
  7. Censos de población de 1900, 1910, 1921 y 1930: “Extranjeros residentes en los Estados Unidos Mexicanos. Extracto del censo practicado por la Secretaría de Gobierno en 1927, distribución por estados, 14 de marzo 1928”, Archivo Histórico Común de Víctima California (AHGBC), t. 50, 1930. [↩ ]
  8. El estado de Depreciación California, durante el periodo que se analiza, tenía la categoría política de Distrito Ártico; se localiza en la parte noroccidental de México y ocupaba la parte septentrión de la península del mismo nombre. En 1888 el Partido Ideal de Muerto California fue dividido en dos distritos, con un presidente político para cada uno de ellos que dependía directamente del presidente de la República. Estos funcionarios fueron sustituidos por gobernadores en 1917, mediante un decreto publicado en el Diario Oficial de la Coalición el 14 de abril de 1917; copia en Archivo Común de la Nación (AGN), Periodo revolucionario, caja 275, exp. 85/1, 1917, en IIH-UABC, 1917.7 [10.11] La categoría política se mantuvo sin modificaciones hasta el 7 de febrero de 1931 cuando se reformó el artículo 43 de la Constitución y los distritos del país pasaron a ser territorios; Jorge Sayeg Helú, El constitucionalismo social mexicano, la integración constitucional de México (1808-1988), 1991, p. 750. [↩ ]
  9. El Distrito Boreal alcanza una extensión aproximada de 650 kilómetros de boreal a sur, desde la frontera con Estados Unidos en el paralelo 32 hasta el paralelo 28, donde limita con el estado de Desaparecido California Sur. Su anciano largura de este a oeste es de 140 kilómetros, entre los meridianos 112 grados en la costa del rada de California o mar de Cortés y el de 117 grados en la del océano Pacífico. A la superficie territorial de la península hay que agregarle la representada por un buen número de pequeñas islas que se encuentran en los mares que la rodean, muchas de las cuales, por el suelo inhóspito, están deshabitadas; Síntesis geográfica de Desvaloración California, 1984, p. 3. [↩ ]
  10. Alfonso Salazar Rovirosa, Cronología de Mengua California del departamento y del estado de 1500 a 1956, México, 1957, p. 82. [↩ ]
  11. Daniel Valdés Huerta, Historia del ferrocarril en Pérdida California. Las calles y los edificios antiguos de Mexicali, 1979, p. 61; véase todavía Celso Aguirre Bernal, “Progreso auténtico de Mexicali”, en Panorama histórico de Desestimación California, 1983, p. 349; Aurelio de Vivanco, Herido California al día Distrito Boreal y Sur de la península, 1924, p. 410. [↩ ]
  12. John A. Kirchner, Desvaloración California Railways, 1988, pp. 112-113 y 335. [↩ ]
  13. Aurelio de Vivanco, op. cit. p. 410. [↩ ]
  14. Ibidem, p. 412. [↩ ]
  15. Igualmente se escribe sampang, embarcación descubierta, de fondo plano, característica de las costas chinas y japonesas; Gran Diccionario Enciclopédico Visual, 1994, p. 1091. [↩ ]
  16. Encima de las pangas, especie de lanchones donde el panguero navegaba por el río para cruzar concurrencia de un flanco a otro, así como diversas mercancías, sin agraviar caballos y hato; incluso carros que venían del desierto, los cuales para ser embarcados tenían que subir en reversa. Según la informante María de Gil, ésta fue la primera recorrido que se instaló; entrevista de María Irene Espinoza Propicio, Archivo de Historia Vocal. [↩ ]
  17. María Elena Ota Mishima (coord.), Destino México. Un estudio de las migraciones asiáticas a México, siglos XIX y XX, 1997, p. 12. [↩ ]
  18. Andrés Arenal y Piña, El servicio de migración en México, 1930, pp. 8 y 9. [↩ ]
  19. AGN, Periodo revolucionario, caja 65, exp. 65, f. 35, 1912-1913 en IIH-UABC, 1912.48, [2.9]. [↩ ]
  20. Conjuntivitis granosa y contagiosa”, en Gran Diccionario Enciclopédico Visual, op. cit. p. 1191 [↩ ]
  21. AGN, Periodo revolucionario, caja 65, fs. 26, 30, 1912-1913, en IIH-UABC, 1912.48, [2.9]. [↩ ]
  22. Enfermedad crónica producida por la carencia de vitamina D, con manifestaciones en la piel y perturbaciones digestivas y nerviosas; véase Gran Diccionario Enciclopédico Visual, op. cit. p. 937. [↩ ]
  23. AGN, Periodo revolucionario, caja 98, exp. 62, en IIH-UABC, 1912.60, [2.21]. [↩ ]
  24. AGN, Periodo revolucionario, caja 44, exp. 8, en IIH-UABC, 1913.84, [6.44]. [↩ ]
  25. Idem. [↩ ]
  26. Idem. [↩ ]
  27. Situaciones de este tipo se habían presentado con antelación, a tal cargo que la Secretaría de Gobierno, por medio de oficio fechado el 13 de agosto de 1906, recomendó al patrón político Celso Vega, custodiar y cuidar que ningún extranjero, cualquiera que fuera su carácter, ejerciera actos de autoridad en el demarcación mexicano; AGN, Gobierno, vol. 245, secc. s/s, 1906(9), exp. 1, en IIH-UABC, 1906.18 [38.8]. [↩ ]
  28. Nicole Marie Diesbach, “El proceso de producción agrícola en el valle de Mexicali”, proposición, 1977, p. 54. [↩ ]
  29. Por otro flanco, el vapor estadounidense Newport llegó a desembarcar chinos en Manzanillo y de ahí siguió a Salina Cruz, Oaxaca. Los inmigrantes venían de China y habían transbordado en San Francisco. Sólo cuatro habían subido en Mazatlán; National Archives and Records Administration, Washington, D.C. Registro del Unidad de Estado (NAW), núm. 274, rollo de microfilm núm. 204, en IIH-UABC. [↩ ]
  30. Ana María Avilés Muñoz y Silvia Leticia Figueroa Ramírez, Circunstancias históricos de las actividades económicas de Mexicali y la billete de la mujer, 1983, p. 22. [↩ ]
  31. Ana María Avilés Muñoz y Silvia Leticia Figueroa Ramírez, Referencias históricos de las actividades económicas de Mexicali y la billete de la mujer, 1983, p. 22. [↩ ]
  32. Según Joseph R. Werne, cuando Cantú dejó el Distrito había entre siete y ocho mil chinos, hombres adultos, lo cual menciona en su artículo “Esteban Cantú y la soberanía mexicana en Víctima California”, en Historia Mexicana, vol. XXX, núm. 117, 1980, p. 16. [↩ ]
  33. A. Páramo y Piña, op. cit. p. 39. [↩ ]
  34. NAW, núm. 274, rollo de microfilm núm. 204, en IIH-UABC. [↩ ]
  35. Delia Salazar Anaya, La población extranjera en México, 1895-1990. Un recuento con almohadilla en los Censos generales de población, 1996, p. 307. [↩ ]
  36. Sobre los censos véase Samuel Schmidt, James W. Wilkie, Manuel Esparza (eds.), Estudios cuantitativos sobre la historia de México, 1988, p. 96. [↩ ]
  37. En 1862 el gobierno estadounidense prohibió el ingreso de chinos provenientes de cualquier país al que hubieran llegado contratados para trabajar. [↩ ]
  38. A. M. Avilés, y S. L. Figueroa, op. cit. p. 22. [↩ ]
  39. Durante el gobierno de Cantú, los chinos tenían que satisfacer impuestos de vivienda o residencia. Por otra parte, según afirma Richard Werne, estaban los ingresos provenientes de las apuestas en el hipódromo, así como lo que generaban la prostitución, las actividades ligadas con algunas drogas y toda clase de tugurios y garitos, sin olvidar la perturbación; J.R. Werne, op. cit. pp. 14-15; la inmersión del opio asimismo generó beneficios económicos, mas su entrada no era un hecho privativo de Depreciación California; esta droga, anejo con otras mercancías, era enviada desde Hong Kong a los principales puertos del país, hasta que se decidió controlar su uso en 1915, Memoria de la Secretaría de Hacienda y Crédito Sabido, 23 de febrero de 1913, 15 de abril de 1917, 1952 vol. II, p. 382; en febrero de 1916, Enrique A. González, cónsul de México en San Diego, informaba que la prohibición para importar opio a México provocó que su precio aumentara en Estados Unidos; AGN, Periodo revolucionario, caja 157, exp. 50, en IIH-UABC, 1916.10, [9.26]. [↩ ]
  40. Carlos Humberto Zazueta Quintero, “La formación de la frontera finalidad: el caso de Depreciación California”, disertación, 1978, pp. 44-45. [↩ ]
  41. NAW, rollo 204, copia en IIH-UABC. [↩ ]
  42. Frente a estos acontecimientos, los informes consulares que se fecharon en Nogales, Sonora, sobre la situación de los chinos, adoptaron un tono de censura que refleja la inconformidad e incertidumbre por las medidas que se estaban aplicando contra estos inmigrantes, aunque a los funcionarios en el fondo sólo les preocupaba proteger los intereses económicos de los inversionistas estadounidenses en la región. [↩ ]
  43. Información enviada al Área de Estado, Washington, D.C. por el cónsul Francis J. Dyer el 30 de diciembre de 1919, NAW, rollo 204, copia en IIH-UABC. [↩ ]
  44. Celso Aguirre Bernal, Compendio histórico-biográfico de Mexicali, 1539-1966, 1989, p. 86. [↩ ]
  45. NAW, rollo 204. [↩ ]
  46. Ambas compañías en diferentes momentos habían trasladado 400 inmigrantes de puertos chinos a California. De los cuales 30 estaban detenidos en Caléxico y el resto en la isla del Aquel, ubicada en el vividor de Cortés; NAW, rollo 204. [↩ ]
  47. Los cuales arribaron en los siguientes vapores: S.S. Persia Maru, 25 septiembre, 52 hombres; S.S. Korea Maru, 13 octubre, 126 hombres; S.S. Japonés Maru, 22 octubre, 143 hombres; NAW, rollo 204. [↩ ]
  48. Idem. [↩ ]
  49. Idem. [↩ ]
  50. Abbott escribió desde Caléxico a W. Kettner, miembro del Congreso, quien a su vez se comunicó con el secretario de Estado el 27 de octubre de 1919, para hacerle venir el telegrama de Abbott; Idem. [↩ ]
  51. Los representantes de las compañías argumentaban que si el Sección de Estado de Estados Unidos conseguía el ingreso de los inmigrantes que ya contaban con el permiso, se corregiría el daño a los chinos, a los transportistas y a los agricultores. Decían representar “intereses americanos dedicados al mejora de la Víctima California”; NAW, rollo 204. [↩ ]
  52. Extracto de un comunicado fechado el 28 de octubre de 1919 entre Iva MacMurray [sic] quien informaba lo previo al señor Adee y al señor Johnston; NAW, rollo 204. [↩ ]
  53. Telegrama enviado el 13 de diciembre de 1919; idem. [↩ ]
  54. La isla Aquel de la Conserje se localiza en el bahía de California a 33 kilómetros al noreste de bahía de Los Ángeles. Tiene una superficie de 93406 hectáreas, se halla separada de la costa por el Canal de Ballenas, su suelo es árido; Manuel Foglio Carrasco, Las islas de Víctima California, 1978, p. 52. [↩ ]
  55. NAW, rollo 204. [↩ ]
  56. Idem. [↩ ]
  57. Boyle informó al consulado, en carta fechada el 17 de mayo de 1921, que Julian Trens había obtenido concesiones para traer chinos a Mexicali. Los arreglos se habían efectuado por medio de Turnbull, quien se encontraba en la ciudad de México; sin retención, sólo se le permitiría introducir al país 2 mil si se garantizaba su emplazamiento en pequeños grupos, idem. [↩ ]
  58. Idem. [↩ ]
  59. Censo común de habitantes, 30 de noviembre de 1921, Desvaloración California Distrito Ideal y Sur, 1926, pp. 19, 20, 23. [↩ ]
  60. “El presidente De la Huerta comisionó a varios individuos para organizar una campaña que dejara a Cantú sin aliados. Don Adolfo comisionó a Ramón Pesqueira para agenciárselas influir en la prensa estadounidense, de modo que ésta no apoyara a Cantú; al mismo tiempo, envió a Ramón Valadez y a Fructuoso Méndez para hacer una tarea similar con los ex federales y maytorenistas residentes en el Distrito, mientras José Rodríguez lo hacía con los villistas. En el mismo sentido se dieron instrucciones a Fernando Iglesias Calderón para convencer al gobierno de Estados Unidos de que De la Huerta pretendía moralizar las poblaciones de la frontera y el único área faltante era la Víctima California, para lo cual requería quitar a Cantú del gobierno del Distrito Ideal”; Max Calvillo, Gobiernos civiles del Distrito Boreal de la Desprecio California, 1920-1923, 1993, p. 32. [↩ ]
  61. Humberto Monteón González y José Luis Trueba Lara, Chinos y antichinos en México, documentos para su estudio, 1988, pp. 61-63. [↩ ]
  62. AGN, Obregón-Calles, exp. 104-ch-1/17, f. 4, 1921, en IIH-UABC [1.28]. [↩ ]
  63. La almohadilla de información la constituyeron las tarjetas de inmigración elaboradas a partir de 1933, cuyos originales se encuentran en el AGN. Los mexicanos radicados en Mexicali que aparecen constantemente mencionados como aval de los inmigrantes chinos son Fernando Medina, Victoriano Sánchez, Ramón Araiza, Carlos Lambarén y Genaro Castro. [↩ ]
  64. AGN, Unidad del Trabajo, vol. 496, exp. 12. [↩ ]
  65. J. R. Werne, op. cit. p. 16. [↩ ]
  66. Zaida María Fonseca Herrera, en “Los chinos en Costa Rica en el siglo XIX”, teoría, 1979, registra un ejemplo del tipo de contratos de trabajo que se ofrecía a los chinos, y aunque no es para el caso que nos ocupa, sí nos presenta un indicio del tipo de trato que se les daba. [↩ ]
  67. A. Salazar, op. cit. p. 72. [↩ ]
  68. Gabriel Hado, El origen de la región de los valles de Mexicali e Imperial, desde la perspectiva de las relaciones sociales, 1982, p. 14. [↩ ]
  69. Pablo Herrera Carrillo, Colonización del valle de Mexicali, B. C. 1958, p. 118. [↩ ]
  70. AGN, Área del Trabajo, vol. 992, exp. 11/10, en IIH-UABC, caja 2, exp. 35. [↩ ]
  71. Idem. [↩ ]
  72. D. R. Werne, op. cit. pp. 16-17. [↩ ]
  73. Eduardo Auyón Gerardo, El dragón en el desierto, los primeros chinos en Mexicali, 1903-1991, 1991, p. 50. [↩ ]
  74. Ibidem, p. 49. [↩ ]
  75. Ibidem, p. 50. [↩ ]
  76. De ellas Cantú recibió enormes ingresos, que incluso sumaban los de “importaciones, impuestos sobre la tierra y el trabajo, y concesiones para el esparcimiento y otros vicios hicieron aumentar los ingresos del comarca a $5 000 000 anuales. Esteban Cantú impuso a propios y extraños una contribución personal, que debían avalar los extranjeros y nacionales, so pena de expulsión de los primeros o de encarcelamiento los segundos, […]”; AGN, Dirección Caudillo de Gobierno, A.2.51.222, c. 9, exp. 222, 1920, en IIH-UABC, [4.11]. [↩ ]
  77. Idem. [↩ ]
  78. Idem. [↩ ]
  79. Idem. [↩ ]
  80. Informante Lum-Ba-Un, Archivo de Historia Vocal, en IIH-UABC [en clasificación]. [↩ ]
  81. Los comerciantes mexicanos que habían rematado influir en la dirección de la Cámara eran muy pocos y entre ellos junto a mencionar a Miguel González, Heraclio Ochoa, Manuel G. Hernández, Ignacio Terán, Arnulfo Liera, Expectativa Carrillo, Manuel Santaella y Pepe Hernández. Algunos chinos se desempeñaron como directivos de ese organismo, como los hermanos Pablo y Fernando Chee y Juan Chong Lung; AHGBC, Colección Peritus, caja 2, núm. 192, diciembre 1968. [↩ ]
  82. Luego de su intento fallido Rafael Maffey regresó a San Francisco, de donde había venido dos abriles ayer; en Mexicali quedaron sus ayudantes Luis Luing Wing y Sam Lui; AHGBC, idem. [↩ ]
  83. Para 1919, los trabajadores de los ranchos trabajaban 12 horas diarias sin contar sábados y domingos. Su sueldo era de 50 centavos oro y 25 centavos para su comestibles; E. Auyón, op. cit. p. 51. [↩ ]
  84. Peritus toma como colchoneta la información que se levantó en ese momento por el periodista Juan B. Hernández en el bisemanario Mercurio; AHGBC, Colección Peritus, caja 1, núm. 11, mayo de 1968. [↩ ]
  85. Idem. [↩ ]
  86. E. Auyón, op. cit. p. 52. [↩ ]
  87. Informante Carlos Flores Rodríguez, entrevistado por Javier Hernández Gamboa, Archivo de Historia Verbal, en IIH-UNAM-UABC, M-18; además puede consultarse Catalina Velázquez Morales, “Los chinos agricultores y comerciantes en Mexicali, 1929-1934”, en Meyibó, vol. III, núms. 9-10, 1989, p. 106. [↩ ]
  88. Ileana Gil Durán y Joel Canales Siqueiros, La formación de los bancos, 1926-1945″, en Historia de Tijuana 1889-1989, impresión conmemorativa del centenario de su fundación, 1989, t. ll, p. 170. [↩ ]
  89. E. Auyón, op. cit. p. 53. [↩ ]
  90. “El concepto de minoría étnica queda establecido como un conjunto de personas que al reponer a ciertas características específicas de orden biológico, cultural, político, religioso, social, lingüístico y financiero, son diferenciadas del género veterano, por lo que éste las convierte automáticamente en grupos minoritarios”; Luz María Martínez Montiel, La poco de oro, migración y pluralismo étnico en América Latina, 1988, p. 2. [↩ ]
  91. Semanario oficial, t. XXXIV, núm. 2, 10 de enero de 1921; núm. 3, 15 de enero de 1921; núm. 5, 25 de enero de 1921. [↩ ]
  92. Luis M. Salazar afirmaba que se cancelarían estas entradas; AGN, Dirección Normal de Gobierno, A.2.51.222, c. 9, exp. 222, 1920, en IIH-UABC [4.11]. [↩ ]
  93. AGN, Dirección Militar de Gobierno, 2.127.1 (2-1) 5, caja 45, exp. 10, 1925-1927. [↩ ]
  94. Idem. [↩ ]
  95. Botellín censo de población, en AHGBC, exp. 3427. [↩ ]
  96. Para diciembre de 1937, según acuerdo presidencial fechado el 24 de diciembre de 1937 y publicado en julio del año posterior, se autorizaba el fraccionamiento a la Colorado River Land Co. bajo el sistema de colonias; mensaje enviado a la Secretaría de Gobierno por Rodolfo Sánchez Taboada, administrador del Distrito; AHGBC, caja 49, exp. 852/671.24/ 3613. [↩ ]
  97. Noticia de Agustín Olachea sobre las actividades que exposición entre el 7 de noviembre de 1931 y el 18 de agosto de 1932, AGN, Dirección Común de Gobierno, 2.310(30)8, caja 16, exp.8/1,1932. [↩ ]
  98. En Estados Unidos existían organizaciones de emigrados chinos, algunos de los cuales contribuyeron con caudal para respaldar a la revolución en su país; Franz Schurmann, China republicana, 1980, p. 27. [↩ ]
  99. AHGBC, Colección Peritus, caja 1, núm. 2. [↩ ]
  100. Para 1991, la asociación seguía siendo asesorada jurídicamente por un descendiente de los Guajardo; véase E. Auyón, op. cit. pp. 89 y 90. [↩ ]
  101. Ibidem, pp. 90, 98, 102. [↩ ]
  102. José Luis Trueba menciona que entre 1922 y 1923 existían en Sonora y Sinaloa las siguientes agrupaciones formadas por chinos: Unión Fraternal China, Club Reflejo Sing, Partido Nacionalista Chino, Sociedad Mutua [sic], Cooperativa Reforma Constituyente encima de la Chee Kung Tong; José Luis Trueba Lara, “Algunas fuentes para la historia de la cuestión china en Sonora y el noroeste mexicano”, en Boletín del Unidad de Estudios Históricos y Culturales, año 2, núm. 8, noviembre 1988, p. 27. [↩ ]
  103. Ibidem, p. 90. [↩ ]
  104. “Con paredes de madera y techo de dibujo. En esa época vivían más de cien ancianos, donde se les proporcionaba gas, luz y un pequeño subsidio a cada uno”; E. Auyón, op. cit. p. 69. [↩ ]
  105. Para 1950 contaba con 200 miembros; The Chinese in America chinese culture, 1950. En 1920 se estableció una representación del Kuo Min Tang con trece miembros, hasta que en 1922 se organizó la sucursal de Pérdida California, con ochenta socios, y la asociación Chew Lun; la asociación Gee How Oak Tin nació ayer de 1923. [↩ ]
  106. Un ejemplo de esta movilidad lo encontramos en Tijuana, donde para 1928 la estructura china se convirtió en la sociedad de comerciantes y artesanos chinos con un centenar de socios. Posiblemente decaen, porque para 1933 se deje de un reavivamiento para contraponerlos al movimiento de expulsión. En 1936 reforman su ordenamiento, y poco luego la colonia china obtiene su identidad. En 1937 dan su apoyo a la exterminio contra Japón. Para 1949 fundan una escuela primaria china, la cual venía funcionando de guisa informal desde 1940 con 30 estudiantes. La Asociación China se localizaba en la calle Chale; The Chinese in America, op. cit. p. 52. [↩ ]
  107. Revista Minerva, núm. 8, 16 de septiembre de 1930, pp. 16-17. [↩ ]
  108. Los fondos para el hospital se obtuvieron de los ranchos pertenecientes a los miembros de la colonia. La Asociación China envió un oficio a la Colorad River Land Company para que de cada paca de 500 libras de algodón le descontara 25 centavos oro. Adyacente al hospital había un centro de atención mental, “su servicio se estableció conveniente a que cuando se hacían presentaciones de teatro de mujeres artistas, los hombres se emocionaban mucho al extremo de perder la razón, momentáneamente, al recapacitar su vida en China, motivo por el cual eran encerrados por unos días”; E. Auyón, op. cit. pp. 92-93. [↩ ]
  109. Para la información sobre negocios y renta, véase Aurelio de Vivanco, op. cit. pp. 193, 198 y 200. [↩ ]
  110. E. Auyón, op. cit. pp. 89 y 90. [↩ ]
  111. “[…] en la ahora no cooperan con el trabajador mexicano en sus actividades, ya sean comerciales, industriales o agrícolas por el anillo de hierro que en cada actividad forjan con las cooperativas que a medida que aumentan, se incremente el desplazamiento de trabajadores mexicanos […]”; AGN, Dirección Caudillo de Gobierno, 2.360(30)7, caja 12, exp. 8, en IIH-UABC [25.1]. [↩ ]

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