El Perú en el siglo XIX (página 2)

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El Perú en el siglo XIX (página 2)

ASPECTO Burócrata Y ECONÓAdefesio DEL VIRREINATO DEL PERÚ SU SITUACIÓN DESPUÉS DE LA Exterminio DE INDEPENDENCIA

En América el Estado (aunque teóricamente era el refleja del imperio metropolitano) para los artículos prácticos del régimen oficial y social, funcionó a través de diversas áreas que podrían ser llamadas “Comunidades Intermedias” ubicadas entre la metrópoli y la vida lugar. Dichas Comunidades Intermedias ensambláronse en las regiones de más ingreso tradición indígena –México y Perú- internamente de los virreinatos; y en las Capitanías generales. Así se fueron desarrollando en el seno mismo de esas áreas de organización colonial difusos gérmenes de entidades estatales con proyecciones diversas sobre la población de sus áreas. Su tipo aglutinante estuvo en la demarcación trazada en América por el Imperio español, interiormente de la heterogénea patria hispanoamericana-indígena-mestiza-negroide.

La República del Perú fue la heredera del Virreinato del Perú.

  • LAS COMUNIDADES INTERMEDIAS ENTRE LA METRÓPOLI ESPAÑOLA Y EL IMPERIO Transoceánico
    1. ASPECTO Chupatintas
  • VIRREINATO DEL PERÚ
      1. REY: Autocrático, teocrático y despótico.
    1. EN ESPAÑA

    b) EL CONSEJO DE INDIAS

    Organismo creado especialmente para el gobierno de las colonias: en orden parlamento ; proponía las leyes, Reales Cédulas y Reales Órdenes para el gobierno de las colonias; en el orden ejecutor; proponía el rey todas las autoridades de la colonia; en el orden legal ; era el máximo organismo de administración de honradez del virreinato. Finalmente se encargaba de la organización y dotación marcial para la colonia.

    1. LA CASA DE CONTRATACIÓN DE SEVILLA

    Organismo creado específicamente para la administración económica del virreinato, especialmente en:

    • el control del monopolio comercial.
    • El control y traslado de los cargamentos de oro y plata entre la colonia y España.
    • La administración del sistema de tributación de la colonia.
    • La formación de marinos y mercantes para el comercio con la colonia.

    El representante del rey en la colonia; tenía los máximos poderes, político, oficial, marcial, religioso, etc. Al final de su gobierno era sometido a una investigación con el llamado “Pleito de Residencia”.

    b) LA Efectivo AUDIENCIA

    Máximo organismo de administración de honestidad presidida por el Virrey. Estuvo compuesta por ocho oidores y un vocal.

    c) LA ENCOMIENDA

    Era la administración de determinada área geográfica y núsimple de indios a gracia de los conquistadores españoles. Formalmente era para dar educación y religión a los indios; efectivamente les permitió a los encomenderos el control de los indios, el cuota de los impuestos y la organización del trabajo de balde.

    d) EL CORREGIMIENTO

    Pretendió corregir los abusos del encomendero, sin bloqueo se transformó en su peor explotado y exterminado, por lo que fue la causa principal del movimiento emancipador.

    e) LAS INTENDENCIAS

    Creadas en reemplazo de los corregimientos después de Túpac Amaru II. El virreinato peruano estuvo constituido por ocho intendencias:

    O gobierno de las ciudades; se encargaron de su abasto, su ornato, su planificación, etc. Compuesta por regidores. De sus asambleas públicas o cabildos abiertos se van ha originar los primeros movimientos libertarios.

    Fue una economía dominante, colonial, en donde todos los beneficios fueron par ala corona española y la crema. Le dieron el carácter “partidista” al establecer el monopolio comercial, es opinar, la obligación de los habitantes de la colonia de sólo comercializar con España.

    Este monopolio comercial fracasó rápidamente por dos motivos:

    • Que España no se preocupó de su artesanía e industria lo que significó que España tuvo que traicionar a sus colonias productos ingleses, holandeses, franceses, etc. beneficiando a estas otras naciones europeas.
    • La aparición del comercio ilícito o contrabando, el cual se filtró a través de las extensas fronteras del virreinato. Pese a que España autorizó el navío de Registro, el Navío de Permiso, finalmente tuvo que ceder declarando el Desocupado Comercio.

    La otra gran preocupación económica es la ejecución del mercantilismo, por lo que trataron de organizar y consolidar el traslado del oro y la plata a España mediante los convoyes o galeones. Igualmente, la poca preocupación marítima y la mala administración española, permitieron que los ladrones de mar (corsarios, al servicio de otras coronas europeas, y piratas, por cuenta propia) puedan asaltarlos en altamar y usar la viejo cantidad de oro y plata. La más beneficiada en el trabajo de los bucaneros fue Inglaterra.

    En conclusión, España, que se propuso y pudo constituirse en la nación más poderosa por la explotación de sus colonias, resultó en la práctica la más empobrecida por los motivos explicados. El estado español con la finalidad de afianzar su poder y de fijar el manejo econóadefesio impuso adicionalmente una serie de tributos a los habitantes de sus colonias.

      1. INTRODUCCIÓN: LOS ESTADOS UNIDOS DEL Finalidad Y LOS ESTADOS DESUNIDOS DEL SUR
    1. SITUACIÓN DEL PERÚ DESPUÉS DE LA “INDEPENDENCIA”

    “Las colonias inglesas de América, dirigidas por protestantes, enemigos de la jerarquía eclesiástica y secular, fueron, al emanciparse, a la dispositivo política, o sea a los Estados Unidos. En cambio, las colonias españolas de América, gobernadas directamente por la monarquía e imbuidas durante siglos en los principios político-religiosos de ella, se sumieron en la dispersión, o sea formaron los Estados desunidos”.

    Y es que esta misma forma de gobierno hizo que se formen bastos núcleos de población, con hondos intereses y poderosas fuerzas colectivas en el gran paraje colonial.

    Este aislamiento, entre sí, de las colonias españolas-americanas se debió a factores como:

    • La misma amplitud y extensión de las colonias.
    • Las altas cordilleras, los esparcidos desiertos y la inmensa selva como barreras y obstáculos que dificultan las comunicaciones.
    • Las colonias española-americanas, en el siglo XIX, casi no comerciaron entre sí, cada uno de ellos exportó sus materias primas y dependió del extranjero para obtener capitales y artículos manufacturados. Ellos fue, sin duda, otro multiplicador inclinado a su aislamiento.
    1. La República, que empezó en el Perú como reacción contra el monarquismo de un argentino, San Martín, hubo de estar en manos de un colombiano, Bolívar, al finalizar la guerrilla.

      El Perú que había sido el país más prominente de América del Sur antaño de la presentación de los españoles tuvo en el siglo XIX, el más infortunado de su maravillosa historia. El precio de la intervención colombiana en la extirpación de la independencia fue la separación del Suspensión Perú, la pérdida de Guayaquil, la cruzada de 1829 que, a su vez, significó el primer contraste marcial y amenaza sobre Tumbes, Jaén y Maynas. Como consecuencia de ello, el Perú entró en constantes rozamientos con el Parada Perú, convertido en Bolivia. Sólo después de 1842, se liberó la secuela de dificultades derivadas de la disputa emancipadora.

      Con esto no se pretende desmentir u opacar, el valencia o la importancia de todos los que prominentes o humildes, en el campo o en la ciudad, en salones, cuarteles, aulas, plazas o mazmorras, lucharon por la independencia peruana desde el siglo XVIII. Índice heroica que ya en 1780 y en 1805, varios años ayer que otras partes de América, es escrita con matanza.

      Se prostitución únicamente de señalar el rumbo genérico de los acontecimientos, muchas veces impermeable a la acción de los individuos.

    2. LA INICIACIÓN DE LA REPÚBLICA

      El país se caracterizó por una organización administrativa formalista, en la que los ropajes republicanos cubrían a veces la existencia de la tradición colonial. En la vida burocrática había insipiencia. En 1828 el Presidente de la República tuvo cuatro edecanes y dos capellanes. Los Ministerios eras tres: Gobierno y Relaciones Exteriores, con merienda empleados; Exterminio y Flota con trece y Hacienda con doce.

      El Perú había enviado entonces representación diplomática a Colombia, Pimiento, Brasil y Argentina, un agente de negocios en presencia de Inglaterra y un Cónsul a Panamá. Había, en cambio, ministro chileno; encargado de negocios y vicecónsul de Estados Unidos, más sendos cónsules de ese país en Islay y Anca y vicecónsul en La Facilidad; cónsul inglés en Escofina y vicecónsul en Arequipa, y en la hacienda cónsules de los Países Bajos, Francia y Argentina.

      El congreso contaba con ocho empleados. La Corte Suprema se componía del Presidente, ocho vocales, dos fiscales y el relator con trece empleados. El gobierno interior del sección de Mediacaña, estaba constituido por la Prefectura, la Intendencia de Policía, los inspectores de cuarteles, los comisarios conservadores del orden en los valles de la circunferencia de la renta y un escuadrón de Dragones de Policía con tres compañías, dos a heroína, cada una con cien hombres y una infantería con ochenta.

      Las dependencias de carácter fiscal incluían la Contaduría Caudillo de Contribuciones, la Contaduría Genérico de Títulos, la Concilio de Liquidación, la Tesorería normal, la Casa de la Moneda, la Aranceles y la Caja de Administración.

      La Universidad de San Marcos no funcionaba pero tenía Rector, Cancelario, Vice-Rector, Conciliario Decano, Conciliarios Menores y catedráticos de distintas materias, singular de las que correspondían a las órdenes religiosas. Las pocas cátedras del Convictorio de San Carlos, no más de seis, servían a ochenta colegiales. En el colegio de la Independencia de Arequipa había doce cátedras.

      El clero reconocía como autoridad máxima al Deán Vicario Capitular de la Iglesia Metropolitana. Funcionaban el Cabildo Eclesiástico, la Curia Eclesiástica, los curatos, las capellanías de monasterios y beaterios, el Seminario. Los conventos, monasterios, beaterios sufrían las consecuencias de las guerras, las leyes y decretos regalistas y de las circunstancias económicas y sociales. Habían cinco Obispados: Cuzco, Arequipa, La Liberación, Ayacucho y Maynas.

      Internamente del escalafón marcial figuraban cinco grandes mariscales, 8 generales de división y 20 de equipo. Los juzgados militares entendían los asuntos propios de su desarrollado fuero. El ejército estaba dividido en las divisiones del sur y del septentrión. Los cuerpos de infantería, nominalmente con mil doscientas plazas cada uno, eran: Ayacucho 1 y 2, Pichincha 3 y 4, Callao 5 y 6, Zepita 7, 8 y 9. La caballería se componía de los Húsares de Junín, los Lanceros del Callao (ayer Dragones del Callao) los Lanceros del Cuzco, los Dragones de Arequipa y los Dragones de Policía. A parte de estas fuerzas estaban los cuerpos cívicos.

      Gobernaban la Armada, un Vicealmirante (Guise), la Comandancia Caudillo de Armada, la Comisaría Genérico. Había cantera, capitanías de puerto y escuela central. La tira de los buques de enfrentamiento se reducía a los siguientes: la fragata Presidente con 52 cañones, la corbeta Atrevimiento con 22 cañones, el bergantín Congreso con 20, la velero Arequipeña 16 y la velero Peruviana con 1. Para el trasporte estaba la fragata Monteagudo. Desarmada aparecía la corbeta de querella Limeña con 20 cañones. La infantería de Escuadra constaba de dos compañías con doscientas plazas.

    3. ESTRUCTURA ADMINISTRATIVA
    4. LA DESARTICULADA ESTRUCTURA ECONÓMICA

    El Virreinato del Perú se empobreció notablemente durante la hostilidades de la independencia. La lucha a la que estuvo obligado primero en Pimiento, el Parada Perú, el finalidad de Argentina y Exento le arrancó billete, hombres, materiales. Las donaciones, cupos y otras cargas trajeron consigo múltiples exacciones. El desembarco de la expedición libertadora de San Martín dio sitio a que el comercio foráneo quedara anulado; y en el interior, los reemplazo de soldados, los empréstitos, forzados o no, las depredaciones y la inseguridad arruinaron a la agricultura, la minería y las industrias. La querella duró cuatro largos años. Fresa fue ocupada y desocupada varias veces por los ejércitos enemigos. En el finalidad, para preparar la campaña final, se tomó hasta las joyas de las iglesias; el hierro de las ventanas de rejas y los clavos de las casa particulares. Los españoles convirtieron el sur en su bastión, en su almacén y en su silo.

    Uno de los testimonios más elocuentes y menos conocidos acerca de esta situación, fue el del marino norteamericano Hiram Paulding, que estuvo en el Callao en la fragata United States en mayo de 1824 y viajó hasta Huaraz con despachos para Bolívar. Paulding en su opúsculo Bolívar in his camp (Nueva Cork 1834) recuerda lo que era Limatón cuando visitó esta ciudad ayer y lo que vio en 1824: “el invariable clima del Perú había transmitido paso a la impetuosa furia de un tornado, desolando toda la faz de la naturaleza en su indómita carrera; las lindas ciudades y bellos campos del valle del Rímac no habían presentado tal estado ruinoso hasta la presentación de la revolución. Ocupada alternativamente por realistas y patriotas, todo lo que escapaba de manos de uno pasaba a manos de otro. Los moradores que no habían huido por temor, eran sacados por la violencia de sus casas y consignados en prisión. Sus caballos, su reses y el fruto de sus tierras eran, sin excepción, botín de guerrilla. Las ciudades y haciendas ocupadas por la soldadesca, mostraban, a menudo escenas del más desesperado saqueo entre los partidos litigantes, de tal forma que en dos o tres años, la ruina y devastación usurparon el emplazamiento donde anteriormente podía encontrarse todo lo necesario para atender la comodidad y el pompa de sus malhadados habitantes. Con el peculiar desenfreno producido por la amarga hostilidad inspirada en la guerrilla civil, los más escogidos productos y las mejores obras de arte eran implacablemente arrebatados a sus dueños. Cuando la ciudad de Roma fue conquistada, saqueada y esclavizada, no presentó huellas tan brutales de ignorancia y crueldad”.

    Mediacaña pasó por una tremenda prueba, pero en mejores circunstancias que el resto del país, no obstante que en el curso de los sucesos fuera víctima de una cantidad de calamidades. La sociedad fue arrasada hasta sus cimientos. El destierro, el comiso de ingresos y los empréstitos forzados, convirtieron a los adinerados en pobres familias. La loza, el utillaje y en realidad todo lo aprovechable, fue sacrificado en aras de la subsistencia; y, muchas veces, sus espléndidas casas eran ocupadas por los mismos soldados. Toda clase de renta fue cortada. Lo que quedó del comercio estaba en manos de extranjeros quienes, poco protegidos por su neutralidad, sacaban partido de los desmanes de la época. Tal era, verdaderamente, el estado de las cosas y casi ningún cambo podía realizarse para mejorar la situación.

    Unanue, en su memoria cómo Ministro de Hacienda en1825, pudo conversar de que si no hay Tesorero Público sin ingresos, ellos “de aprieto deben ausentarse en un país en el que ha desaparecido la agricultura y en donde la minería, principal fondo de él, está derrumbada y el comercio de la caudal sin puerto y sin permanente”. Y José de Morales y Ugalde presentaba el subsiguiente cuadro de su memoria, como ministro de hacienda en 1827: “Millares de hombres arrancados de sus hogares e incorporados a las filas de la opresión hacían equivocación en los campos, en la acuarela, en los talleres y en las labores de nuestras productivas montañas. Los ahorros que en la economía de tres siglos y en medio de zozobras habían reservado los peruanos los perdieron a fuerza de exacciones y contribuciones las más violentas. Este era el estado de los pueblos que aún lloraban su esclavitud a fines del año 24: el de los que entonaban cánticos a la espontaneidad no era menos triste y aun me atrevo a fijar, era el más triste”.

    La situación existente entonces queda evidenciada en hechos incontrovertibles. Tres veces los españoles, en el curso de la contienda, arruinaron las máquinas y lleváronse los instrumentos de la Casa de la Moneda. El asiento principal de la minería, la de Pasco, fue hasta cuatro veces asolado entre 1821 y 1824, destrozándose las máquinas de desagüe.

    El orden y la seguridad que la agricultura, la minería y el comercio reclaman para florecer, faltaron a partir de 1820. El desgobierno, las campañas llevadas de uno a otro confín del país, los motines, las montoneras y los bandidos crearon condiciones adversas para el fomento material y social. No se ha hecho el cálculo de la riqueza que fue entonces destruida y que incluía vidas humanas, ganados, viviendas, herramientas e instalaciones. Se rompió el espíritu de trabajo y de orden y floreció la holgazanería en el campo y en la pugna y la supresión de las mitas, hicieron distinguir sus enseres en el retroceso de la técnica y la error de herramientas.

    A pesar de todas la dificultades, la condición orgánicamente saludable del país, por debajo de las huellas de la exterminio y no obstante las angustias de la agricultura y la minería, pudo ser comprobada cuando todas las deyección de la administración pública, incluso los gastos de prolongado asedio del Callao y otros extraordinarios, vinieron a empacharse en la época del Consejo de Gobierno en 1826, con sólo las entradas naturales de los departamentos de Escofina, La Liberación, y Junín, sin ocurrir acudido a empréstitos o contribuciones y, antiguamente adecuadamente, habiendo disminuido las ya existentes.

    LA ERA DEL Abono, ÉPOCA DE LA Traicionero PROSPERIDAD

    Como ya hemos afirmado, luego de la independencia desde 1825 a1840 la economía mostraba signos de un evidente estancamiento y los peruanos vivían en medio de una subsistencia insípido. No era posible la formación de haber ni había capital bancario; siquiera existía el crédito interno – solo el préstamo agiotista de algunos comerciantes – y el forastero estaba bloqueado al no contar el país con garantías para solicitarlo. En medio de este indeterminado panorama, aparece el estiércol de las islas como un memorial exportable a Europa y Norteamérica que sufrían las consecuencias de la explosión demográfica en pleno siglo de revolución industrial. Era preciso en el Añoso mundo incrementar la producción agrítrasero para una población que ya llegaba en 1850 a los 266 millones de habitantes. A partir de 1879, el Perú exportó entre 11 y 12 millones de toneladas de estiércol que generaron una beneficio de 750 millones de pesos de ellos el estado recibió como propietario del expediente el 60% es sostener una masa de capital considerable como para convertirse a través de inversiones productivas en el principal agente de crecimiento doméstico. De otro banda para cronometrar la importancia del abono en la economía peruana debemos afirmar que cuando Ramón Castilla estableció el primer presupuesto para el bienio (1846-1847). la traspaso del fertilizante representaba el 5% de los ingresos nacionales ; años mas tarde entre 1869-1875 el estiércol contribuía en un 80% al presupuesto franquista. El estado podía entonces recuperar el crédito extranjero con la garantía del estiércol y profundizar sus inversiones. No es complicado deducir pues que la historia política social y económica del Peru giraba, hasta 1879 en lo que podía rendir el abono.

    De otro flanco, para la economía del siglo XIX, recientes investigaciones demuestran la existencia de tres lógicas regionales que se distinguían por su detención punto de autonomía y que descansaban en la explotación de distintos productos que las vinculaban con mercados extrarregionales ; Listón y la costa centra (articuladas a partir de la explotación del abono y el progreso de la agricultura de exportación principalmente azúcar y algodón ) la sierra central (plata, ganadería, altoandina y luego subsidiariamente el agua impulsivo de caña en los valles selváticos contiguos); y el sur andino ( las lanas y las fibras de los camélidos andinos). Y como las investigaciones sobre la región metaña (Piura, Tumbes y Cajamarca) son aun muy escasas no es posible intentar por ahora la elaboración de una visión de conjunto movimiento de la economía peruana a lo amplio del siglo XIX.

    Durante mucho tiempo hasta más o menos el año 750 a.c. la tempestad debió colar el abono y la costa peruana ofreció características tropicales. Después de esa época aproximada, la colonización de islas de Chincha y de otras por las aves debe haberse iniciado entre los siglos VII y VI a.c. Ya no borrado de las rocas sino adherido a ellas. Los iniciadores de esta obra debieron ser los alcatraces que toleraron con más facilidad que sus colegas el clima tropicalizado. Los guanajes anidaron en la pampa encima de la roca viva, después de que piqueros, pingüinos y patoyuncos taladraron las galerías en este material firme pero apocado. El aumento de su núúnico fue explosivo pero vinieron los contratistas y los obreros en el laboreo del mantillo olvidaron todo respecto a al exigencia de no perturbar a los guanajes durante la anidación y la cría de polluelos y pichones, en violación del decreto que será dictado después.

    Según cálculos que hizo el arqueólogo norteamericano George Kubler en 1948 con unos artefactos hallados en las islas de Chincha en 1853, debe favor tenido la primera capa de abono encima de la roca viva entonces la existencia de 2235 años había sido depositada pues durante los siglos V-IV a. c. En otro experiencia con una muestra del fertilizante que apareció sepultado debajo de una capa de arena de poco más de menos un patrón de espesor el isótopo C-14 señalo una permanencia de mas de 1.900 años o sea el eclosión de la era cristiana.

    Otro arqueólogo norteamericano Julios Bird hallos abono debajo de una capa gruesa de basurales dejados por una civilización pre-cerámica en Pichales la zona de Piragua, con una antigütiempo de mas de 3.200 años a. c.

    Gracilazo narra al mencionar los islotes despoblados que ello “de allá parecen los montones de estiércol puntas de alguna Sierra Nevisca” y que los incas vigilaban a las aves hasta el extremo de que “al tiempo de la cría a nadie era licito entrar en las islas, so pena de la vida porque no los asombrasen y echaran de sus nidos. Siquiera era licito matarlos en ningún tiempo interiormente ni fuera de las islas, so la misma pena “. Dice a continuación: “cada isla estaba por orden del Inca señalada para tal o cual provincia. Ponianles mojones para que los de una isla no se entrasen en el distrito de la otra y repartiéndose más; en particular daban con el mismo limite a cada pueblo su parte y cada vecino la suya tanteando la cantidad de estiércol que había menester y so pena de crimen no podía el vecino de un pueblo tomar estiércol del termino aparente porque era hurto ni de su mismo termino podía sacar la misma cantidad que le estaba tasada conforme a sus tierras que le era conveniente y la demasía la castigaban por el desacato. Ahora en estos tiempos se gasta de otra forma. Es aquel estiércol de los pájaros de mucha fertilidad”. Hasta Garcilazo.

    Considerando el fertilizante entre los acervo comunes los propietarios de tierras sacaron de las islas sin impuesto que los gastos de extracción la cantidad que necesitaban para el cultivo. Después de que se inició la exportación a Europa no perdió aquel su calidad de acertadamente común en todo aquello que pareciera necesario para la agricultura del país. Fue clasificado como uno de los caudal nacionales ya que donde se le encontrara debía ser propiedad del Estado. Los descubiertos y la Reglamento de Minería no eran aplicable a estos casos (Decreto de 22 de Febrero y 30 de abril de 1842)

  • LA HISTORIA Precedente DEL Abono

    El clima templado y la desaparición de lluvias en el orilla hicieron posible que el excremento depositado durante siglos por las aves marinas quedara acumulado en los diversos islotes de la costa. Prácticamente se trataba de montañas de estiércol que comenzaron a ser reconocidas y utilizadas en los sombríos costeños desde la época prehispánica así lo reconocen cronistas como José de Acosta, Pedro Cieza de León y Agustín de Zarate. También la arqueología ha registrado su utilización por lo menos desde intermedio Temprano (200-600 d. C.). Durante los años coloniales el apelación también fue extraído para abonar las plantaciones de las haciendas principalmente en la costa central. En ningún momento se pensó en el abono como un expediente capaz de ser comercializado internacionalmente hasta que Alexander von Humboldt envió muestras de abono a los laboratorios alemanes en 1802. También llegaron muestras a Estados Unidos (1824) y Francia (1832) y en 1840 Justus von Liebig –padre de la química agrícola-reconoció el parada valía del abono como fertilizante al comprobar su gran contenido en nitratos y fosfatos un quíadefesio francés en Tarapacá, Alejandro Cochet, encontró que el abono poseía amoníaco, acido úrico y subcarbonato de sodio. El británico Tomas Way, consejero de la Positivo Sociedad de Agricultura de Londres, lo recomendó como fertilizante y calculo su precio en 32 libras por tonelada.

    De esta guisa el Vetusto Mundo se intereso por su adquisición y el abono de las islas fue reemplazado lentamente en algunas zonas al estiércol de reses que era atizado desde la época medieval. En 1841 en el buque Bonanza, se envió el primer encerrona alrededor de Gran Bretaña y poco después fue necesario despachar 22 barcos más con el mismo destino y cerca de Francia, Alemania y Bélgica con más de 6 mil toneladas de registro. Hasta 1849 el precio por el abono en el mercado de Londres oscilo entre 25 y 28 libras por tonelada. Un paréntesis se vivió en 1842 cuando el precio cayó a 12 libras por tonelada conveniente a la competencia ofrecida por el estiércol africano. A partir de 1850 el precio promedio fue de 18 libras, hasta producirse su descenso durante la década de 1860, cuando se inició la comercialización del fertilizante fabricado recientemente descubierto.

    Inicialmente el estiércol se extraía en las islas de Chincha-el principal yacimiento-en forma gratuita; disposiciones legales de 1830 así lo establecían. Sin incautación cuando en dirección a 1840 el Estado se dio cuenta de lo rentable que podía ser su traspaso en Europa tomo posesión del apelación y empezó a reglamentar su extracción. Entre 1841 y 1849 los contratistas del abono con la colaboración del Estado consiguieron penados y desertores del Ejército para el laboreo en las islas estos se complementaron con unos pocos esclavos y con peones peruanos a sueldo, así como con cierto núsimple de obreros chilenos más acostumbrados que la viejoía de los peruanos al duro trabajo manual en el clima de la costa.

    En Octubre de 1849 el Estado otorgó, hasta 1855, las labores de extracción y engaño (el “carguío del abono” como se le llamaba entonces) al comerciante Domingo Elías quien inició la introducción de mano de obra China. A partir de ese momento la producción y comercialización dejaron de ser una sola empresa. Un noticia rendido en 1853 señalaba que la clan de Elías estaba conformada por 600 chinos, 50 esclavos y unos 200 chilenos o peruanos gran parte de estos últimos penados o desertores de Ejercito. A cada peón se le asignaba una cuota de 4 toneladas diarias de abono para entregar al borde de las escolledas y por esa cantidad recibían los convictos y chinos 3 reales al día (ocho reales eran un peso). De ese emolumentos se retenían 2 reales por comida a los peones libres se les abonaba 6 reales. El estiércol que entregaban en exceso se pagaba por igual a todos los trabajadores.

    El documentación describe los frecuentes azotes a os chinos y declara que no había día que no se produjera un intento de suicidio. Después cada trabajador estuvo obligado a entregar un promedio de 3 toneladas diarias a cambio de un ingreso mensual de 32 chelines para los chinos, además de su comida y 37 chelines para los peones libres. El caudal fijo para el laboreo en aquellos años se componía de pico palas y 30 botes para el emboscada, también se tuvo que construir diversas instalaciones como almacenes para el instrumental, viviendas para los trabajadores y servicios de trampa. Como vemos el sector guanero era aparentemente primitivo, pero como por ejemplo en 1869 había en las islas Chincha 160 barcos con 4 mil tripulantes esperando tomar abono y transportándolo a Europa y Norteamérica; esto a pesar de que para ese año ya se habían explotado los mejores yacimientos y las islas eran “mas pobres”.

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  • EL Abono Y SU EXTRACCIÓN

    Durante ese periodo la cesión del fertilizante tuvo ocasión bajo tres modalidades distintas en orden cronológico; la traspaso directa, las consignaciones y el monopolio. Durante la primera de ellas (1841-1847) el Estado firmó siete contratos de saldo directa con dos acaudalados comerciantes (Francisco Quiroz y Pedro Gonzáles Candamo) y algunas casas mercantiles extranjeras (Aquiles Allier, Montane, Paumaroux y Puimirol, Gibbs). A pesar en estas negociaciones de las 295 mil toneladas exportadas pudo comprender el 33% del valencia del retorno lo que significó aproximadamente poco más de 5 millones de pesos de ingreso por año. Es cierto que las cifras no son muy confiables sin bloqueo esto permitió al gobierno de Castilla encontrar un crédito foráneo a trabes de la conversión de las deudas anteriores en una nueva.

    La deuda nomina era de 1.816.000 libras esterlinas y los intereses ascendían a 2.564.532. El enviado peruano José Joaquín de Osma firmó en Londres un convenio con el Comité de Tenedores de Bonos en el cual quedó estipulada que la fracción del ingreso neto del abono exportado a Gran Bretaña sería para el suscripción de los bonos y dividendo a los acreedores británicos; además la firma contratista debía ser preferentemente inglesa. Por ello en 1849 se firmó el convenio con la Casa Gibbs dando inicio al sistema de las consignaciones. Como consecuencia de estas operaciones el valencia de los títulos peruanos en el mercado de Londres subió de 54 en 1849 a 103 en 1852, mejora que reflejaba el restablecimiento del crédito extranjero del Estado peruano.

    El régimen de las consignaciones (1849-1869) lo inició como anotamos más hacia lo alto, la Casa Gibbs que se convirtió no sólo en el maduro agente en Inglaterra sino en uno de los más grandes proveedores de fondos para el fortuna público del Perú. Este sistema consistía en que el Estado conservaba la propiedad sobre el fortuna el consignatario aportaba su renta para la explotación y saldo; los contratos eran firmados por el Estado y podían ser prorrogables. Entre 1850y 1861, Gibbs había exportado cerca de 2.100.000 toneladas de estiércol cuya liquidación le produjo un beneficio manifiesto cerca de 800 mil libras esterlinas. Gibbs entregó puntualmente al reservas público beneficios sin secuestro en 1857, el Estado peruano encargó a Mariano Basagoitia y a Felipe Barriga la revisión de los libros de dicha compañía. Otra comisión que actuó en Francia a cargo de Tomas de Almácigo viseraó el entendimiento con la compañía Montane, distribuidora del abono en aquel país entregando por orden del gobierno el negocio a la Casa Gibbs. A fines de 1862 Gibbs no pudo obtener la renovación de su arreglo pues el segundo gobierno de Castilla entregó la consignación a un comunidad de peruanos asociados bajo el nombre de “Compañía y Asociados Nacionales”. A partir de ese momento lo que aducían de ser “hijos del país” (Clemente Ruiz de Villate, Felipe Santiago Gordillo, José F. Canevaro, Manuel Pardo, Carlos Delgado Tostado, Felipe Barreda) pasaron a tener el control de la traspaso del estiércol en el mercado inglés.

    El saldo de esta etapa con los consignatarios nacionales no pudo ser más desalentador para el Estado. Según fuentes disponibles, parece que la traspaso del estiércol en Europa ya no era muy rentable -el precio por tonelada había bajado considerablemente- y los nuevos contratistas no estaban en capacidad de cumplir sus obligaciones de esta forma el Estado tuvo que apelar al crédito foráneo para cubrir sus brechas presupuestales. En 1865 se gestionó un empréstito con Inglaterra que ascendía a 50 millones de pesos, aunque al final el Estado solo pudo conseguir 7 millones de libras esterlinas; parte de ese billete sirvió para la adquisición de los blindados “Huáscar” e “Independencia”, parte medular de la escuadra que participó en la pleito del Pacífico 14 años más tarde. La situación se agravó con los gastos que se efectuaron durante la guerrilla con España y el aumento de los intereses por deuda interna y externa. Un sumario de los principales consignatarios de estiércol se muestra en el cuadro de página posterior.

    Todo ello explica la audaz medida aplicada en 1869 por el adolescente ministro de Hacienda, Nicolás de Piérola, para la firma del pacto Dreyfus. Antaño, el presidente Balta le había encomendado la difícil tarea de reformular la política económica del país. Piérola entendió que para saldar el déficit fiscal-unos 17 millones de soles- había que quitar el negocio a los consignatarios y organizar un monopolio de la extracción y comercialización del abono. El acuerdo con Dreyfus se firmó el 5 de Julio de 1869 y este se comprometió a comprar al Perú 2 millones de toneladas de abono, adelantando 2 millones de soles en dos mensualidades. Asumió además el compromiso de entregar cada mes, hasta marzo de 1871 la suma de 700 mil soles. Dreyfus se haría cargo de todo el negocio del abono a medida que el plazo de vencimiento de lo contratos firmados con los consignatarios fuese llegando a su fin. También se comprometió a abonar la deuda externa haciendo uso de las ganancias obtenidas por la saldo del fertilizante.

    Como vemos los términos del entendimiento eran ventajosos para el Peru, pues acogería mensualidades fijas y podría programar sus gastos. Como es lógico los consignatarios levantaron su voz de protesta y la prensa diaria se convirtió en una tribuna contra ataques de Pierola y Dreyfus; el asunto pronto llegó hasta los tribunales. De este modo renegociada la deuda el régimen de Balta estuvo en capacidad de obtener nuevos préstamos (1870-1872) para implementar su política ferrocarrilera y de construcción de otras obras publicas. Pero la exigua rentabilidad de estas obras impidió la cancelación de los compromisos adquiridos el propio Dreyfus dejó de entregar las mensualidades porque el Estado no le cancelaba algunos adelantos adquiridos.

    Un estudio manufacturado por el economista norteamericano Shane Hunt (1973) demuestra el destino de los ingresos por la traspaso del estiércol en la economía peruana durante la denominada “prosperidad engañoso”.

    Para la construcción de ferrocarriles

    Las estimaciones anteriores nos demuestran el carácter improductivo de la anciano parte de los gastos- con la excepción de lo ferrocarriles- y la transferencia vía la “consolidación de la deuda interna”- de un hacienda importante al mercado interno para elevar la demanda o inducir la inversión privada. Detengámonos un momento en el problema de la deuda interna. El 16 de marzo de 1850 el gobierno de Castilla aprobaba la ley de consolidación de la deuda interna que implicaba una vasta operación financiera consistente en el plazo de las deudas acumuladas contra el Estado peruano desde las guerras de independencia y los inicios de la República a patrocinio de los prestatarios nacionales.

    La medida reconocía como créditos contra el Estado todos los prestamos otorgados voluntariamente o compulsivamente en especies o monises efectuados por cualquier autoridad oficial desde 1820. La operación significaba el final de tanto tiempo de frustración de requerir fortuna a un Estado prácticamente sin caudal hasta la década de 1840. Quedaban entonces dos posibilidades: acreditar a la mas amplia variedad de acreedores incluso buscando patrocinar directamente a quienes tenían menos posibles o fertilizar a una minoría valiéndose de los mecanismos estatales. Se optó por la segunda y comenzaron a formarse rápidamente verdaderas fortunas a costa del tesoro público. En suma el plazo de la deuda interna no pudo ser el útil para incrementar la circulación monetaria y para democratizar el crédito y siquiera permitió que al algunos personajes accedieran a la clase ingreso o que cuando menos se ampliaran los sectores medios.

    El escándalo empezó a desatarse cuando al finalizar el primer mandato de Castilla en 1851 la deuda consolidada alcanzaba los 4.879.607 pesos según el propio Castilla el monto total de la deuda no podía sobrepasar los 6 0 7 millones de pesos. Pero el sucesivo gobierno, el genérico Echenique reconoció mas de 23 millones de pesos en vales una comisión investigadora señalo en 1853 que los créditos reconocidos por el gobierno de Echenique llegaban más de 19 millones de pesos en bonos de las cuales 12 millones eran fraudulentos. Precisamente uno de lo bienes sociales de estos malos manejos fuel el alzamiento popular de 1854 capitalizando por Castilla para derrocar a Echenique en la batalla de la Palma. Lo interesante es que ha quedado una gran variedad de documentos que revelan la profunda crisis honrado de la administración pública y la gran “imaginación” de los acreedores para por ejemplo alterar el monto original de su deuda falsificando documentos. Incluso se llegó tal cargo de abusos –como lo confeso el propio Echenique en sus Memorias- que se falsificaron las firmas de San Martín y Bolívar para cobrar supuestos préstamos levantados entre 1821 y 1826.

    Si se revisa la repertorio de los consolidados se advierte que fueron grandes comerciantes y el 36% funcionarios públicos entre civiles y militares. De otro flanco fueron pocas las familias vinculadas a la aristocracia colonial que se beneficiaron fue básicamente una minoría que no excedió las 50 personas y entre ellas no figuraban precisamente las de escasos fortuna. También se ve con la facilidad que detrás de todo esto se jugaban intereses de grupos vinculados por relaciones de clientelaje establecidas anticipadamente con los distintos regimenes de la época. Lo demuestra en el caso de Castilla en 1854 al parecer el Mariscal se sublevo contra Echenique por los manejos turbios de la consolidación pero una vez en el poder efectuó procedimientos similares con las personas que lo apoyaron. De ese modo la imagen de Castilla tantas veces mitificaba queda a un tanto devaluada. De otro flanco ¿Qué hicieron estos personajes con el cuartos recibido? Unos lo invirtieron en agricultura otros presionaron al Estado para beneficiarse con el negocio del estiércol convirtiéndose en “consignatarios nacionales” y los demás lo derrocharon sin volver en industria imitando el estilo de vida de la burguesía europea.

    En síntesis la consolidación de la deuda interna no contribuyó a impulsar el capitalismo o la modernización del país, sino por el contrario acentuó la desigualdad económica y social. Aun mas produjo una formal ruptura entre el Estado y sus ciudadanos. En impresión los sectores medios y populares no se limitaron a espectar pasivamente el “festín” de los bonos sino que apareció toda una humanidades contestataria muy agresiva con ciertas analogías a las revoluciones europeas de 1848 (como los alzamientos de Mediacaña y Arequipa) Un ejemplo claro fue la comedia de Manuel A. Segura señal El resignado, donde recuerda el saqueo de una residencia limeña a los gritos de ¡Mueran los consolidados! ¡Viva la autogobierno! (citado por Flores Galindo 1988).

    Las medidas populistas de Castilla al eximir del tributo o contribución a los indios y fallar la abolición de la esclavitud tuvieron sus repercusiones en los gastos del Estado. La manumisión de casi 26 mil esclavos en 1854 se hizo mediante el plazo de 300 pesos por cada oprimido horro a sus propietario. El costo de esta filantrópica medida ascendió a casi 8 millones de pesos y su financiamiento fue posible gracias a las capitales generados por el abono. Lo importante es señalar que esta medida también puso en manos de la clase propietaria una apreciable suma de metálico para ser reinvertido en la agricultura parte del mismo se utilizo en contratar la presentación de trabajadores chinos -los coolíes- en el interior de un sistema de esclavitud disfrazada. Entre 1849y 1874 llegaron aproximadamente 87 mil de Macao. Por su costado la eliminación del tributo indígena era una medida fácil ya que para 1850 este rubro representaba menos de 900 mil pesos al año oportuno al debilitación creciente de la población andina recordemos que la imposición del tributo indígena estuvo ligada históricamente a la propiedad y renta de la tierra.

    Una última pregunta queda luego de este análisis ¿era posible la industrialización en el Perú del XIX? Paúl Gootemberg (1982) cuestionó la supuesta carencia de una demanda interna tal como lo sostuvo Bonilla (1974) Reconoce que existía un mercado a la aplazamiento de una industria que sin bloqueo no surgió. Desde 1845 varios hacendados y comerciantes incursionaron en algunos proyectos industriales y estuvieron interesados en políticas proteccionistas algunos obtuvieron del Estado el monopolio para implementar industrias y compraron maquinarias contrataron técnicos extranjeros para adiestrar a los nacionales y reforzaron las presiones proteccionistas. El mercado existente era muy espacioso para la capacidad instalada y las “fabricas” escasamente cubrían el 20% del potencial mercado interno. El gobierno de Castilla aprobó algunos proyectos e incluso adjudicó subsidios directos en forma de estiércol. Todas las condiciones estaban dadas para el caudal, mercado interno y mano de obra. Lamentablemente los proyectos industriales fracasaron por la incapacidad de exigir con más insistencia una política proteccionista y por error de producción. La desprecio utilización de la capacidad instalada hizo aumentar los precios de los productos nacionales favoreciendo a las importaciones. Como consecuencia los comerciantes industriales orientaron rápidamente sus inversiones actividades menos riesgosas como el comercio, agricultura y banca.

    En impacto, el sistema bancario peruano tiene sus orígenes en los tiempos del abono. La fundación de los primeros bancos se asocio a la canalización de capitales orientados al negocio guanero y a la agricultura así como a la concesión de algunos créditos o fuga de capitales al extranjero por parte de los consignatarios nacionales. No es casualidad que entre los miembros del directorio de los bancos por esos años encontremos sus nombres. En 1862 se creó el Mesa de la Providencia con un hacienda de un millón de pesos el segundo que apareció fue el Tira del Perú en 1863 que llegó a tener un renta de 2 millones de pesos dos años más tarde también en 1863 se abrió en Mediacaña una sucursal del Costado de Londres y en 1866 surgió el Sotabanco de Crédito Hipotecario la Cajas de Ahorros de la Favor Pública hizo su aparición en1868 y al año posterior se fundó el Mesa de Fresa con un caudal suficiente resistente de 3.200.000 soles por estos años también iniciaron sus operaciones el Bandada Doméstico del Perú, Garantizador Mercantil del Perú, la Patronal, Sotabanco de Comercio del Perú, e incluso en 1873 el Cárcel de Ascope en la Libertady del Callao en 1877.

    Todo este auge bancario entró en crisis antiguamente de la erradicación del Pacifico la longevoía quebró y desapareció. Los bancos que quedaron en mejores condiciones fueron el de Londres y el del Callao. Es cabal mencionar que también se desarrollaron las compañías Sudamericana de Seguros. En 1867 apareció la primera, la compañía la Paternal, luego aparecieron La Confianza (contra incendios) la compañía Sudamericana de Seguros (contra incendios y riesgos marítimos) Life Insurance, Scotish Imperial (contra incendios y sobre la vida) Compañía de Seguros Mediacaña, Seguros Marítimos, Standard y London and Southwark y Sum FIRE Office (contra incendios).

    CONSIGNACIONES ENTRE 1849 Y 1868

  • EL DESTINO DE LOS INGRESOS POR EL Estiércol

    Manuel Pardo afirmó que era desconsoladora la historia de los 150 millones que el abono había producido durante quince años jamás invertidos ellos en caminos que unieran a nuestros departamentos o en riego para nuestro suelo. Dio la voz de emergencia sobre un gravísimo peligro en el que estaba el país: el crecimiento de los gastos no tenía relación con el aumento de la productividad franquista. “El Perú ,decía Pardo, gracias al estiércol puede consumir y consume hoy del extranjero tres veces mas de lo que lógicamente produce y el Gobierno del Perú puede hoy vestir y ajar cuatro veces mas de sus entradas naturales”.

    En 1845 se había producido y exportado por un valencia de siete millones anuales más o menos consumiéndose entonces poco más según Pardo en 1860 se recibía 21 millones de mercaderías extranjeras pagadas mas o menos con los mismos 7 millones del abono. Los peruanos trabajaban como 1 y se daban el postín de consumir como 3. Era eso muy cómodo por el momento pero aterrador delante el porvenir.

    De 1847 a 1853 no en dirección a aumentado la emblema de las exportaciones distintas del estiércol, decía Pardo, remotamente de eso ella presentaba una tendencia a la disminución. En 1847 los productos naturales eran 7 millones y los consumos alcanzaban a 21 millones. El abono pagaba la diferencia.

    Pero ¿Qué sucedería cuando el estiércol se agotara? Pardo no creía que bruscamente se pudiera entonces ganar una reducción de los consumos a 7 u 8 millones en vez de 25 o 28 que en esa época serian.

    “Es necesario crear producción crear riqueza para poder hacer frente con ella más tarde a los gastos del Estado” ” El aumento de la producción natural del Perú es el remedio el único remedio para preservarnos de ese cataclismo que indudablemente tiene que sobrevenir algún día y que no esta quizás muy acullá ” afirmaba proféticamente Pardo en 1860.

    Las reflexiones anteriores no implicaban la “crítica más convincente al sistema de las consignaciones” como se afirma. Pardo se limitaba a sostener que el abono se había administrado mal por los extranjeros que tuvieron a su cargo este negocio hasta la data en que redactó sus colaboraciones a la Revista de Listón o sea 1860. Lo cierto es que encabezó el agrupación de nacionales que poco después obtuvo la consignación mas importante o sea la de Inglaterra.

    La opinión de Manuel Pardo y de sus secuaces de que la construcción de ferrocarriles era el armas estratégica con la finalidad de preparar el progreso econóadefesio del Perú aparece anunciada por algunos como un utensilio para afirmar los privilegios de su clase. Sin confiscación, respondió a la seducción de un mito ampliamente difundido en el mundo de entonces. Se ha dicho también: “El memorial a los capitales extranjeros, con la sólida garantía de la hipoteca del abono, debía construir el medio para realizar este esquema”. Pardo no aludió a ausencia de eso en su trabajo sobre Ganga. Al ocuparse concretamente del ferrocarril a esa provincia expresó que se podía atraer “capitales europeos por medio de una garantía sólida y tentadora cerca de nuestro país”. Ese era, según manifestó, el caso del gobierno de Suiza y de la Compañía de las Indias. Pero en relación con el camino de fierro referido, juzgó más practicable y expedito y aun más conveniente la construcción por cuenta del Estado.

  • EL PROBLEMA DE LA PRODUCTIVIDAD DEL Abono
  • UN ESQUEMA UNILINEAR
  • Ha sido trazado un esquema unilinear que se descompone en las siguientes fases:

    1. Clase mercantil terrateniente se apodera en 1860 de las consignaciones del abono.
    2. Dicha clase representada por Manuel Pardo indagación el expansión econóadefesio del Perú mediante lo ferrocarriles y el aporte haber extranjero.
    3. El órgano que difunde las ideas de la plutocracia es La Revista de Listón entre 1860 y 1863.
    4. Este plan se ejecuta a partir de 1869 con las obras arriesgadas que emprendió Enrique Meiggs.

    El punto a) es exacto. Los consignatarios peruanos desplazaron a los extranjeros que por lo demás ausencia habían hecho carencia en beneficio del país. Se pierde lastimosamente la oportunidad de fundir el funesto sistema para el quiosco del abono e intentar un nuevo y mejor, tal como se había indicado por el Congreso en 1849, por José Gálvez y otros miembros de la Convención Franquista de 1855-57 y por José Casimiro Ulloa en su opúsculo editado en 1859 y reproducido en lo que atañe a este punto de perspectiva, en la Revista de Listón de 1860. Surgen así las raíces más sólidas de la plutocracia republicana

    Es difícil señalar lo que hubo de acuerdo o coincidencia de montón en las ideas que Pardo dio a la publicidad en dicho periódico. Si se cree lo que dijo al iniciar su “Estudio sobre la provincia de Momio” estaba casi decidido a “encerrar sus apuntes en un cajón de su escritorio y a conservarlos allí como meros expresiones de un alucinación”.

    En sinceridad como hemos señveloz ya la ilusión por las locomotoras se respiraba en el tonada de aquella época no sólo en el Perú sino en todo el mundo. Pero en el pensamiento de Pardo no se unían ellas sino en tanto y en cuanto se tratara de un plan doméstico o común a un llamada al renta extranjero como lo hemos definitivamente probado. Al ocuparse de la línea que debía unir Escofina a Exuberancia señaló específicamente las ventajas de que ella crearía relaciones todavía inexistentes entre lugares que recibidorábanse incomunicados de que allanaría el tráfico y el comercio de que fomentaría la industria de que daría longevo valencia a la propiedad. En relación a con este último tópico señaló que de acuerdo con las cuentas de la Tesorería de Junín más recientes por él obtenidas, o sea las de 1849, la contribución predial tanto urbana como rústica no llegaba en dicha provincia a la modesta suma de diez mil pesos. Mas todavía creyó que el acercamiento compañía la caudal de la República y el área de Junín seria favorable desde el punto de apariencia higiénico para la educación de la débil y macilenta pubertad de Escofina”.

    He aquí en suma cualesquiera que sean sus errores omisiones o intereses privados un esquema para el mejora del país entendido como entidad soberana e independiente.

    Si en los presuntos polémicos ya comentados hay una mezcla de exactitud y de alteración de la verdad cuando se estudia lo que hemos llamado el pumo d) el choque es total. El desprecio por la historia política y el maniqueísmo de la ideología mas poderosa que lo que verdaderamente ocurrió (para conversar con la frase tan proporcionadamente conocida de Ranke sobre el investigador de pasado de averiguar) llevan a olvidar que en 1868 llega al Perú el inescrupuloso y osado trotamundos norteamericano Enrique Meiggs, traído por Juan Manuel Polar, secretario de Vicepresidente Pedro Diez Canseco con la finalidad de que construyera la línea férrea de Arequipa a la costa. Acontecimiento superficial a Manuel Pardo y a sus amigos. Y Meiggs no fue un meticuloso y obediente ejecutor de las ideas de Pardo y de su orden sino un infatigable vividor que a almohadilla de derroches y sin plan orgánico alguno buscó la rápida ejecución de los objetivos que estimó más útiles. Pardo tuvo en la oposición este régimen.

    La supresión de estancos, aduanas interiores y otros arbitrios de la sociedad colonial coincidió, como ya se ha conocido, en el aumento de los gastos derivados del establecimiento del Estado Doméstico, incluyendo los del Poder Legislador y los que se derivaban de las oficinas y funcionaros de nueva creación. La exterminio de la independencia demandó grandes sacrificios y la penuria e formar ejércitos hizo aumentar los egresos; y, a la vez, disminuyó el núexclusivo de indígenas contribuyentes.

    Coincidieron así, al iniciarse el periodo que siguió a la Emancipación, el ruina del Reservas y la angustia para buscarle medios extraordinarios con que atender las urgencias inmediatas. La paz pública hubiera ayudado a ordenar las cosas; pero, por el contrario, los bandos políticos, sucesivamente victoriosos, fueron dañinos para el tesoro.

    Se sucedieron empréstitos voluntarios o forzosos, ventas de propiedad del estado, expropiaciones, emisión de vales y billetes de crédito público y otras medidas análogas. Creció así la deuda pública; hubo dificultades para atender mensualmente a los empleados; el ejército, de núsolo crecido, necesitó ser pagado de preferencia; las listas pasivas aumentaron en exceso; se pidió caudal prestado muchas veces en condiciones usurarias. No hubo tiempo ni calma ni personal preparado para revisar, modernizar o dar poder y jurisprudencia al régimen tributario y a los sistemas de recaudación y de contabilidad.

    De pronto morapio el estiércol a sacar de apuros a la Hacienda Pública y fue recibido como presente, ignorado durante siglos del Perú virreinal, que la providencia hacía al Perú republicano. Se echó mano a este expediente para gastos ordinarios e inmediatos; no se procuró la mejoría de los impuestos o la creación de otros nuevos y hasta se eliminó, sin buscarle reemplazo, en alarde socialdemócrata, las contribución de castas y luego en 1854, el tributo de los indígenas. Así el país vivió en una situación única atendiendo sus gastos normales y permanentes primordialmente con una renta extraordinaria y que tenia que ser pasajera, y con ella se creó la telaraña cada vez más y enmarañada de compromisos y obligaciones. “Pueblo que no trabaja y come estiércol” escribió en una poesía Felipe Pardo y Aulaga.

    El arreglo de la deuda extranjero, el de la deuda interna, el de la manumisión y el de los gastos que el conflicto con España y otros problemas internacionales originaron, fueron hechos con las entradas del fertilizante; así como, más tarde, el monografía de vastas obras públicas y, sobre todo, la construcción de grandes ferrocarriles. La tremenda crisis proveniente del desnivel entre las deudas acumuladas con los consignatarios, las posibilidades reales de pagarlas y de atender, por otra parte, simultáneamente a los gastos ordinarios se diseñó ya en torno a 1867, y caldo un periodo agónico hasta la hostilidades con Pimiento.

    El abono, por lo demás, fertilizó y fecundó la tierra en muchas zonas del mundo; y no, en gran escalera, las del Perú. La mentalidad que dominó en los hombre públicos en esta República fue la de heredero que súbitamente se encuentra dueño de un hacienda y que, manirroto, lo despilfarra sin meditar en el futuro.

  • EL Ruina FISCAL EN LA INICIACION DE LA REPÚBLICA Y EL SIGNIFICADO DEL Estiércol DURANTE SU APOGEO Y LA BANCARROTA
  • EL Estiércol EN LA HISTORIA SOCIAL DEL PERÚ
  • Desde el punto de pinta de la historia social del Perú la significación del abono estuvo, principalmente:

    1. en la acentuación del carácter costeño de la vida republicana;
    2. en la gestación de la fatídica bancarrota fiscal, después de una rápida y impostor bonanza internamente de la cual surgió uno de los más extraordinarios casos de dilapidación y prodigalidad que hayan existido en país alguno; y
    3. en el encubrimiento, después de 1860, de una nueva clase social basada en la Hacienda Pública y la especulación y que llegó a enlazarse con parte de la antigua clemencia genealógica.

    LA FORMACIÓN DE LA BURGUESÍA EN EL PERÚ

    Los conquistadores comenzaron a dar al Perú en el siglo XVI ciertas características que, por una parte fueron de tipo feudal, acentuadas a través de la institución de la encomienda, tal como fue inicialmente concebida. Y, de otro banda, ostentaron tendencias municipalistas por la importancia que tuvieron hasta la época del Virrey Toledo, más o menos las ciudades y sus cabildos. La consolidación del cambió esta estructura. Al flanco de la religión, la fuerza más vigorosa en la vida social estuvo desde entonces constituida por el sistema burocrático que representaba el Estado, por encima de los fragmentaríamos geográficos y raciales y la desigual difusión de la civilización hispánica y del idioma que vastas muchedumbres no oyeron o no hablaron.

    Internamente de este máquina burocrático actuaron los funcionarios venidos de la metrópoli, algunos de los cuales se quedaron en el Perú para integrar la ingreso clase social si tenían títulos y posibles económicos. Dicha clase quedó conformada, además, por los descendientes de los conquistadores, por los que provenían de familias nobles de España, y, sobre todo en el siglo XVIII, por quienes compraron sus blasones después de deber prosperado en la vida comercial.

    La benevolencia durante la colonia careció, en principio, del poder político. Algunos de sus personeros pudieron representar como consejeros individuales de los virreyes, al costado de algunos sacerdotes y funcionarios, sin que ello tuviera estado reglamentario agradecido. Los estudios recientes evidencian, sin requisa, que las audiencias y en otras entidades oficiales, la aristocracia gobernó durante el siglo XVIII. Los cabildos, muy mermados en sus atribuciones en relación con su situación originaria, cumplieron más correctamente funciones honoríficas. El gobierno provincial estuvo en manos de los corregidores primero, y de los intendentes más tarde, cuyo elección fue de carácter funcionario.

    Debajo del armazón oficial existió una economía a le que, en parte, junto a dar el nombre de semifeudal, y en algunos casos comparables a la feudalidad, en los países vastos como era el nuestro. La tierra entonces era, no sólo una fuente de riqueza, sino un útil de dominación, el destino de gran núsimple de campesinos fue estar adscrito a ella.

    Sólo a fines del siglo XVIII comenzaron a observase los síntomas de la aparición de una incipiente burguesía en la ciudades y una eventual alternativa de tipo capitalista.

    La dificultad que hallaron los dirigentes de la Revolución para obtener la estabilidad en el gobierno a pulvínulo de las instituciones representativas tomados de Francia o Estados Unidos, la aparición de los caudillos y el desigual avance en el esfuerzo alrededor de el cumplimiento pleno de la vida democrática no dejaron de tener relación con el estado de cosas social y econóadefesio que acaba de ser descrito someramente.

  • LA GÉNESIS DE LA ARISTOCRACIA COLONIAL

    José de la Riva-Agüero y Osma ha sostenido, con razón, que el siglo XVII fue el apogeo de la aristocracia limeña y que el siglo XVIII trajo su decadencia. A ella contribuyeron factores múltiples, entre los cuales estuvieron la supresión del monopolio y la implantación del sistema de desenvuelto comercio en la época de los Borbones. Roto el predominio del eje Lima-Sevilla-Cádiz, apreció, si no la ruina, por lo menos la decadencia en el poder económica de propietarios agrícolas y mineros centralizados en la haber peruana, y al establecerse los virreinatos de Río de la Plata y Nueva Explosivo en coincidencia con las nuevas orientaciones en el tráfico mercantil, el significado que tuvieron diversos productos de exportación-importación, el enlace directo de diversos puertos, la comprensión de la vía de Angla de Hornos para las relaciones entre Europa y América del Sur y otros factores, creció la importancia de las ciudades como Buenos Aires, Caracas, Valparaíso, Cartagena, etc. En las zonas periféricas de este continente, pudo así cavilar una burguesía comercial menos trabada que la suscripción clase limeña por respeto a los blasones y al progenie, favorecida por la anciano expansión en la producción y fortalecimiento de los mercados y de las áreas vecinas.

  • LA DECADENCIA DE LA ARISTOCRACIA PERUANA EN EL SIGLO XVIII Y LA MADURACIÓN DE BURGUESÍAS COMERCIALES EN ZONAS PERIFÉRICAS DE AMÉRICA DEL SUR

    La estructura social en el Perú fue en 1827, al concluir el gobierno de Bolívar, no obstante los destrozos de la guerrilla tan cruenta como la de 1820-24, fundamentalmente la misma del período precursor a la independencia. Pero sobre es fondo inmaculado, a pesar de las transformaciones políticas y económicas, existía un hecho de gran importancia: la antigua burocracia virreinal y un sector de los comerciantes y de la aristocracia se habían alejado del país. Otra parte se esos grupos vivía integrando el nuevo y fluido orden de cosas republicano. Entre los aristócratas nacidos en el Perú que se radicaron en España, no faltaron los que alcanzaron renombre y presentación en la antigua metrópoli, en las armas, en la política, la diplomacia o las trivio. La aristocracia que no emigró quedó ampliamente empobrecida por los cupos y los destrozos hechos por la erradicación en capos y ciudades; y desde el punto de perspectiva político, al caer sucesivamente Riva-Agüero y Tagle, había perdido el comando del país, que se hallaba en manos de militares y nociones de las profesiones liberales. Sin requisa, seguía gozando de prestigio y de influencia sociales. Bolívar se convenció de que buena parte de esa clase dirigente, tan pronto como en el nombre, estaba imbuida por los prejuicios y los vicios de los recientes amos españoles y seguía su ejemplo al oprimir a la multitud de debajo.

  • LA ÉLITE LIMEÑA AL TERMINAR LA Aniquilamiento DE LA INDEPENDENCIA

    ¿Cuál era la situación de las naciones latinoamericanas en el siglo XIX? Cuando comienza la emancipación de América (1810), las naciones de Europa ya eran poderosas, en cambio a las latinoamericanas recién empezaban a orquestar sus procedencia, problema que aun no ha concluido. Mas aun estas naciones a poco de emanciparse caen bajo el dominio de una potencia, Inglaterra; así su capitalismo se va a desarrollar bajo dominio inglés, como un capitalismo dependiente. Hay, pues, diferencia histórica, económica y política notoria frente al proceso europeo.

    Por otro flanco, las burguesías que se desarrollan en Latinoamérica se van ligando cada vez más al país dominante, de tal guisa que estas débiles burguesías en vez de desarrollarse independientemente, como lo hicieron las europeas, y al servicio de los intereses nacionales, se irán desenvolviendo con las burguesías sometidas, dependientes, entregadas en cuerpo y alma a las potencias imperialistas en la medida en que creen hasta convertirse en pudientes y desarrolladas burguesías intermediarias, como lo muestra la historia de este siglo.

    Como ya dijimos, la riqueza de los particulares quedó desecha por las exacciones cometidas a lo liberal de la pelea de la Independencia y las sublevaciones que llegaron después de ella. Cupos y empréstitos hechos por los españoles y también por los patriotas trajeron consigo la merma o la evaporación de capitales. Fenómenos similares ocurrieron en el Consulado y también en el Incomunicado de Tabaco y en Minería. Los españoles de fortuna que se expatriaron lleváronse consigo su patrimonio. Así fue como no obtuvieron impulso ni produjeron en gran escalera fundos rústicos: y en cuanto a las propiedades urbanas, sufrieron detrimento, a veces, la ruina o la inminencia de ella.

    El país no tuvo capitalistas propios durante algunos años, a excepción de los que especulaban con la lucro de un 2 y 3 % mensuales. El primer impulso hexaedro por la formación de un capitalismo franquista flamante a cojín de entradas del estiércol, surgió cuando se produjo la conversión de la deuda interna en la época de Echenique. “Fue entonces –decía Echenique en sus memorias- que empezaron a impulsarse y rehacerse los fundo rústicos y entrar en reparación las propiedades urbanas; fue entonces que se vio engrandecer el comercio y dar la vida a la industria; fue entonces que salieron de la miseria mil familias empobrecidas por la enfrentamiento…”.

    El segundo impulso que recibió directamente el inicio del capitalismo peruano se derivó en 1855 del monto y la prodigalidad en los vales de manumisión de esclavos.

    La venida de peones chinos contribuyó a suministrar la mano de obra para el florecimiento de la agricultura orientada en torno a los cultivos de exportación: el azúcar y el algodón. Se formó entonces, lentamente, ya al avanzar la segunda parte del siglo una clase social plutocrática de raíces agrarias que se unió a la plutocracia del abono y del predominio de los capital inmobiliarios urbanos.

    Exclusivo relato merece el capitalismo franquista adueñado, a partir de 1860, del negocio de la consignación del abono en el más importante de sus mercados, el de Inglaterra, que dio, con el apoyo del Estado, una de las bases más importantes a la gran burguesía republicana.

    Ingresar billete se hizo una especia de religión difundida al tumbarse las operaciones directa o indirectamente vinculadas con el abono. Siempre habían existido ricos en el Perú después de la Conquista española; pero, en este caso, se trataba de la preocupación por la riqueza no sólo importante o cuantiosa sino activa e impulsada por el afán de negocios. A partir de 1860 se fue diseñando, repetimos, la formación de una burguesía costeña.

    Su fortuna no tuvo un origen industrial ni provino siquiera de los negocios de la banca que no existieron en el Perú sino desde 1863. No se produjo, pues, la división entre la aristocracia territorial y la gran burguesía urbana, ni afloró el fenómeno del capitalismo pleno como sistema econóadefesio nuevo y total.

  • FORMACIÓN DE LA BURGUESÍA PERUANA

    La idea de la burguesía es que, con ésta aplicándose en el país, podía conducir el proceso de transformación, para la solución de los diversos problemas de exposición del país. El sociólogo e historiador Julio Cotler sostiene que “la burguesía peruana perdió la posibilidad de dirigir la transformación capitalista del Perú y la oportunidad de ratificarse como clase hegemónica y franquista”. Afirma que su única alternativa, entonces como ahora, “fue asimilarse a la dinámica impuesta por el renta extranjero como productores enfeudados a él”. Y, en relación con el maquinaria del Estado, dice que esta burguesía “ha demostrado su incapacidad para construir un Estado efectivamente centralizado para conquistar el exposición capitalista del Perú”.

    Esta burguesía “peruana”, a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, recién aparecida con el segundo civilismo, nació del caudal extranjero. Se entroncó con el hacienda imperialista norteamericano que controlaba el comercio, las finanzas y las exportaciones agrícolas y mineras en el Perú. Mariátegui dijo que esta burguesía era una “insípido metamorfosis de la antigua aristocracia”.

    Cotler concluye que esta burguesía “en ningún momento de la historia peruana ha sido siquiera capaz de aglutinarse ella misma y convertirse en una fuerza social capaz de convocar y movilizar a la sociedad, de organizar y dirigir la transformación del Perú y, en consecuencia, de atribuirse el derecho de representar los intereses colectivos. No ha podido crear un sistema de gobierno estable y colocado y siempre se ha movido bajo relaciones de clientela. Esta clase propietaria nunca tuvo la capacidad para afrontar el mejora de una sociedad y una política democrática y altruista”. El mismo Víctor Andrés Belaúnde, comparándola con la burguesía chilena afirmaba que “Nuestra plutocracia no ha sido la tradicional y sana oligarquía de Pimiento; la pulvínulo de su influencia económica no ha sido siquiera de un modo principal el trabajo; ha sido la obra graciosa del mismo Estado. Además, ha tenido el defecto de no arraigarse profundamente en la tierra, de no solidarizarse intensamente con el país, de existir siempre con la nostalgia de otros mundos y con el deseo intenso de marcharse”.

  • LA PROBLEMÁTICA DE LA BURGUESÍA EN EL PERÚ
  • LA BURGUESÍA EN LA Presente
  • Algunos consideran que tenemos la peor burguesía de América Latina, la más inculta, que desprecia a gran parte del país, que desconoce sus tradiciones.

    No estemos tan seguros de eso. La burguesía peruana no ha sabido nacionalizarse, ha sido asaz extranjerizante, no ha sabido hacerse cargo este condado como suyo y a la población como próxima y sin diferencias. Siquiera convertir el pasado, el presente y el futuro como poco común a todos los peruanos. Se ha comportado como los políticos actuales: enriquecerse a como dé puesto, sin importar si las promesas se cumplen o si los proyectos se llevan a extremidad. Poco nuevo en la nación peruana es la reconciliación con sus raíces prehispánicas.

    CONCLUSIONES

    La mala administración de las riquezas de la colonia, la infructuosa política económica, la mediocridad de gobernantes, y hasta la vastedad del condado colonial, fueron sin duda, algunas de las causas del derrumbe del sistema colonial; el cual dejó como herencia una aguda crisis económica (maximizada en el Perú), Estados desunidos por la diferencia de intereses. El clima político luego de la Independencia estaba nublado por los distintas ideas de los gobernantes que llegaron a altercar entre ellos, desencadenando guerras civiles, pocos años después de la hostilidades de Independencia. La crisis económica se agravó peor aun en aquella etapa de la República recién nacida.

    Adecuadamente, el Perú se encontraba en aguda crisis política, económica y administrativa. Llegó la Era del Estiércol con la cual se tuvo la oportunidad de poner fin a los distintos problemas que aquejaban a la nación en aquel entonces; pero la mala administración, los intereses particulares, la ineficiente política económica (todos estos, quizás, heredad del virreinato), desaprovecharon la más conspicuo oportunidad de cambiar el rumbo del país. En esta Era, se le conoce como la época de “Embustero prosperidad” porque, aparentemente, fue el auge de la economía del Perú, donde todos se beneficiaron. Pero ya sabemos que no fue así.

    La burguesía en un estado supone un gobierno donde el cual la gran viejoía de los capitales son nacionales, ya sea del estado o de las personas nacidas en él, y estos capitales con invertidos en ese mismo estado donde se benefician la longevoía de la población. Esta burguesía nace a raíz del esfuerzo y del trabajo, y en almohadilla a esto, cumple el papel de conducir a un país.

    En el Perú no se dio así. La burguesía no nació del trabajo, sino por la manumisión de esclavos, por la consolidación de la deuda interna, y por lo económico que significó la mano de obra china. Es pues, por esto, que la burguesía, desde un principio, no se sintió identificado con el País y por tal razón, no tomó (ni lo toma ahora) conciencia del papel que cumplía en el expansión econóadefesio de todo un país.

    BIBLIOGRAFÍA

    BASADRE GROHMANN, Jorge; “Historia de la República del Perú 1822-1833”

    DATOS DEL AUTOR

    J. Daniel Choque Oviedo, 1986 Chimbote-Perú. Actualmente radico en la ciudad de Tacna al sur del Perú, tengo 21 años cumplidos. Dos años de estudios universitarios en Biología-Microbiología, y actualmente soy estudiante de Contablidad en el Instituto Superior Tecnológico UNITEK-IDAT.

    J. Daniel Choque Oviedo

    Este trabajo se concluyó en el sitio y época debajo indicadas

    Tacna-Perú 05 de marzo de 2008

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